Choques entre satélites

La posibilidad de un choque entre dos satélites siempre está ahí. El espacio es muy, muy grande y caben muchos satélites. La posibilidad de choques es mínima, teniendo en cuenta que las orbitas están a alturas diferentes y no suelen cruzarse. Bueno, cruzar si, a diferente altura, más bien no suelen intersecar, es decir, se cortan en el mismo punto.

Aún así existen unas distancias de seguridad para evitar estas colisiones, que no solo acaban con los satélites siniestrados, si no que además llenan la orbita de pequeñas “balas” a 27000 km/h que además no tienen control y pueden producir otros accidentes en cadena.

Evitar esto es muy importante, más aún cuando se esta llenando la orbita de miles de satélites (como ya comentamos aquí). Cuando estos satélites acaban su vida útil o fallan, o se quedan sin combustible para maniobrar, quedan en su órbita hasta que caen, con suerte, o se quedan allí para siempre.

Satelite de la constalación Starlink de SpaceX
Satélite Starlink de SpaceX, al fonde se ve un «hermano de éste». (Spacenews.com)

Todo esto no es nuevo, pero lo que si es nuevo es que una agencia de la importancia de la Agencia Espacial Europea (ESA por sus siglas en inglés), tenga que maniobrar para esquivar un satélite, en este caso de la constalación StarLink de Space X, de la que ya hemos hablado un par de veces (aquí y aquí)

trayectoria de colisión satrlink SpaceX y aeolus ESA
Trayectorias y punto de aproximación de ambos satélites. (Spacenews.com)

Según hemos sabido por el portal Spacenews, la ESA ha publicado una serie de twits para comunicar que ha maniobrado un satélite para evitar una colisión. Aunque es muy de película, esto sucede más veces de los que nos creemos.

El afectado ha sido el satélite Aeolus, construido para la observación de la tierra con fines científicos, en especial atmosféricos. El otro artefacto involucrado es, según la ESA, el Starlink 44.

El incidente se ha dado a conocer el 3 de septiembre, aunque el aviso llegó antes. Se puso en conocimiento de SpaceX y ante el aumento de la probabilidad de colisión hasta el umbral de decisión, se decidió hacer la maniobra.

Aunque según citan, la probabilidad de colisión era de 1 entre 50000 en el momento del aviso, esta aumentó hasta 1 entre 1000 y la seguridad es lo primero.

Ni la ESA ni SpaceX han dado más datos al respecto y no sabemos cuánto se han aproximado entre sí. Pero quien si puede darnos datos al respecto es SOCRATES, no el filósofo, si no la Satellite Orbital Conjunction Reports Assessing Threatening Encounters in Space (un acrónimo impecable). SOCRATES se dedica a monitorizar los que hay en espacio de modo civil. Seguramente las agencias espaciales tienen sus propios medios, pero este se puede consultar.

Al parecer, según esta web, el máximo acercamiento de ambos fue de 4 km a una velocidad de 14.4 km/s. Según esta web han existido acercamientos más “peliagudos” a tan solo 65 metros…

La constelación Starlink, o la parte que hay en órbita, ya ha alcanzado su altura de servicio, por lo que sus orbitas estarán mejor controladas. En los próximos meses SpaceX va a deorbitar un par de satélites para verificar el funcionamiento de sus motores.

La enseñanza de todo esto es que una alerta se ha tramitado mediante unos correos electrónicos y una maniobra, pero no existen protocolos de comunicación entre empresas y agencias para evitar estos choques y el tráfico de satélites va en aumento.

Cuidado, yo soy pro satélites, no me quejo, es bueno que prolifere la industria espacial, pero es cierto que falta una regulación internacional y una forma de comunicarse. Hay catálogos diferentes para numerar los objetos en órbita, como ejemplos, el USA 240, el COSMOS 1358 o el NORAD 13161. También hay lanzamientos secretos (que se pueden ver fácilmente) y cargas secundarias, es decir, un satélite que viaje junto a otro más grande o un satélite que lanza otro satélite tiempo después, intentando eludir a los aficionados que los detectan y describen sus orbitas.

Otro gran problema son las últimas etapas de los cohetes que se quedan en órbita… Teniendo en cuenta que el 90% de lo que “flota” ahí fuera, son residuos o satélites apagados, no hay a penas control sobre la mayoría de los artefactos peligrosos, y esta cifra irá en aumento.

Cuando recorres 42000 km cada 90 min, acercase a 4 km de otro satélite es mucho. Si pensamos que entre uno y tres vehículos espaciales pueden estar ocupados por astronautas al mismo tiempo en órbita, es un riesgo que no merece la pena tomar.

Mi consejo, esta vez para la comunidad internacional, es crear un punto SIG-SAT de satélites y pagar la tasa para su posterior recogida a cargo de una agencia o empresa privada que cobre por ello, el espacio es infinito, pero el espacio útil de la órbita no, y dentro de poco querremos usarlo como turistas, con algo de seguridad, claro.

Perdemos el cielo

Hace pocos días, Space-X lanzó un cohete con 60 satélites en su interior. Esta sería una gran noticia (no digo buena, ni mala) pero si estas pensando que son muchos de una atacada, nada más lejos de la verdad. Son muchos, sí, pero están lejos del récord del PSLV-XL en la misión C37, que, además del satélite principal, llevaba otros 103 a bordo.

No quedan lejos los días en los que veía pasar la ISS, con brillos semejantes a los de Venus, moverse a los largo del cielo en apenas 6 minutos para deleite de los observadores. No niego que me sigue impresionando poder mirar al cielo y ver pasar un artefacto humano del tamaño de un campo de futbol a 27600 km/h. No niego que no sea digno de ver el tren de satélites de Space-X, pero esto supone un problema.

Los 60 primeros satélites lanzados, se completarán con otros cuantos hasta alcanzar, si todo sale según el master plan de Elon, los 12000 satélites. Esta una de las 15 constelaciones planeadas, por nombrar solo algunas:

Astrome tecnologies – 600 satélites

Samsung – 4600 satélites

Comsat – 800 satélites

One Web – 900 satélites

Si tenemos en cuenta que a día de hoy el número de satélites debe rondar los 5600 de los que están activos unos 1500, la cifra, si los planes siguen adelante, se va a multiplicar varias veces.

Visto el panorama, dentro de unos años será difícil distinguir una estrella de un satélite… salvo por el movimiento, claro. Las estimaciones arrojan números escalofriantes, habrá más satélites en órbita que estrellas visibles. ¿Se imaginan un cielo con más puntos móviles que estáticos?

Si a esto le sumamos la contaminación lumínica, el abuso de iluminación artificial y el incremento del uso de leds para iluminación, que interfieren en todas las longitudes de onda del espectro visible…

Mi consejo, sal esta noche y mira al cielo, puede que no veas lo mismo nunca más.