Serie “Cómo funciona el cosmos”. Capitulo tercero Órbitas de Hohman

En la primera entrada de esta serie hablábamos sobre estar en órbita. Todos nuestros viajes espaciales empiezan ahí, da igual si nos quedamos en orbita o, en el mismo impulso alcanzamos la orbita y seguimos a otro planeta o la luna.

Para hacerlo todo más sencillos, nos quedaremos en el sistema Tierra-Luna. Imaginemos que queremos ir a la luna. No “apuntamos”, disparamos un misil de 3000Tn y listo… no es tan sencillo.

Para empezar, debemos recordar que no flotamos en el espacio, estamos en orbita circular (circular por simplificar). Si encendemos el motor de la nave, la órbita se convertirá en una elipse. El punto más cercano será de donde partimos y el punto más lejano es donde queremos llegar.

Veámonoslo en la imagen inferior:

Órbitas de Hohman

Archivo:Hohmann transfer orbit.svg – Wikipedia, la enciclopedia libre

Estamos en orbita en la tierra (línea verde). Para ir a la luna, teneos que cambiar la forma de la órbita, con un impulso la convertimos en la amarilla. Hay que acelerar lo justo para que el máximo llegue al punto de destino. Si no hacemos nada más, tras pasar por la luna, volveríamos a casa (Trayectoria de retorno libre, ya hablaremos más sobre ello). Pero como lo que queremos es quedarnos debemos volver a encender los motores. En el dibujo no esta la luna, asique lo que hace es volver a acelerar para mantener la orbita roja. Si en lugar de “subir la órbita”, queremos quedarnos en la órbita de la luna, lo que debemos hacer en este punto es “frenar” para que nos atrape la gravedad de la luna en este caso:


W. David Woods. “How Apollo flew to the Moon”

Tras la pequeña orbita alrededor de la tierra (Earth), alcanzamos el punto de impulso TLI (¡al otro lado de la Tierra!), dejamos la óribita inicial para entrar en una órbita que llega hasta la Luna, después el punto de frenada LOI (al otro lado de la Luna) y lo que más me impresiona, las posiciones de la Tierra y Luna en el momento del lanzamiento y de la llegada.

Lo mejor de todo es que “disparan” no donde está la Luna, si no donde va a estar… ¡3 días después!

Si la luna no estuviese ahí y su gravedad no capturase la nave, vemos la trayectoria de vuelta en discontinua, en este caso no hace falta ningún impulso extra, solo frenar al llegar a casa para no volver a irnos tan lejos.

En el caso de abajo vemos que no frenamos y la gravedad de la luna no retiene la nave.


W. David Woods. “How Apollo flew to the Moon”

Esta mecánica es aplicable a cualesquiera de los cuerpos, normalmente la tierra y el destino, pero se puede complicar tanto como queramos e ir viajando de cuerpo en cuerpo del sistema solar, como las Voyager en su día.

Aunque hay órbitas más “estrechas” y por lo tanto más directas, requieren de más velocidad y por lo tanto de más energía. Las órbitas de Hohman, son las de menor energía, por lo que si no tenemos prisa, son las más interesantes para nuestro viaje. Esta es una pequeña aproximación a los que es la mecánica orbital, o como vamos de un sitio a otro en el espacio.

Mi consejo, cuando veas películas en la que las naves luchan entre sí con movimientos propios de los aviones, ya sabes que no es así como se mueven realmente, desconfía de Hollywood.

Interceptor de meteoritos

Una de las cosas más interesantes de la inteligencia es la capacidad de estudiar el pasado, escribirlo con las pistas que nos deja el tiempo y tener la capacidad de previsión para el futuro. Nosotros, como especie inteligente, tenemos estas capacidades.

Sabemos que ha habido al menos 5 extinciones masivas a lo largo de la historia, algunas han acabado con más del 90% de los seres vivos del planeta en ese momento. Ha pasado y volverá a pasar. El tiempo es algo muy subjetivo, nuestra vida es a penas un suspiro en tiempo cósmico, y todo nos parece muy estable, pero no lo es.

Los volcanes, cambios del clima o grandes meteoritos, son fenómenos que alteran en poco tiempo el entorno, provocando desequilibrios en la naturaleza y las extinciones masivas. Organismos perfectamente preparados para su entorno, dejan de estarlo. El entorno ha cambiado.

Poco podemos hacer, más que saber que va a pasar, con nuestra inteligencia y tecnología, salvo para una de esas amenazas. La caída de un meteorito.

Si vemos los números, la probabilidad es pequeñas ¿por qué preocuparse? La probabilidad hoy es pequeña, pero en tiempo cósmico es del 100%. Es seguro que caerá un meteorito devastador, lo que no sabemos es cuando. Siendo conscientes de ello, muchas agencias espaciales estudian los NEAs (Near Earth Asteroids) que son aquellos que se aproximan a la tierra y cuyas órbitas están entre 0,7 y 1,3 veces la distancia al Sol. Muchos de ellos se mueven cruzando la orbita de la tierra. Su número es desconocido, pero se conocen 1.000 con diámetros de más de 30 km. Si bajamos el diámetro a 1000 metros, puede haber unos 20.000. Cuanto más pequeños son, más hay, y más difícil es encontrarlos y seguirlos. Aquellos que se acercan a menos de 0.05 UA o 7.5 millones de kilómetros, son los asteroides potencialmente peligroso o PHA (siglas en inglés de potentially hazardous asteroid)

Ilustración de un meteorito acercandose a la tierra.
La caida de un meteorito es una de las catastrofes que podemos evitar, con planificación y tiempo.

Hay otro problema, los que no conocemos. Hay objetos que nos visitan cada 1000, 2000, o 20000 años, los cometas o los asteroides de periodo largo y que no sabemos que existen porque, desde que tenemos registros, no han pasado ni están catalogados.

Esto se sabe desde hace tiempo y cada año de descubren y catalogan más objetos potencialmente peligrosos, sin embargo, aunque tenemos la tecnología, no existe un plan consistente para rechazar un objeto peligroso. En las películas catastrofistas que hemos visto, montan rápidamente una expedición para salvar la tierra, pero esto no es algo que se pueda hacer por la fuerza bruta y en poco tiempo.

Sin embargo, esto ha cambiado. Del 11 al 13 de septiembre, se reunieron en Roma más de 130 científicos de la NASA y la ESA para poner en marcha el proyecto HERA, que es una misión para probar desviar un asteroide mediante el impacto de una sonda.

Hay varios métodos para cambiar la trayectoria de un asteroide, todos requieren tiempo, ya que la energía para poder desviarlo a, digamos, la distancia de la luna es mucha. Sin embargo, moverlo un centímetro, cuando esta muy lejos, hará que se desvíe lo suficiente para cuando llegue a la tierra.

Los métodos, aunque te suenen muy descabellados son, por ejemplo, desviarlo mediante un pequeño empujón, o impacto. Desviarlo mediante la atracción gravitatoria de una sonda su alrededor, que irá corrigiendo su posición para moverlo… muy muy muy muy poquito. Otro método es usar el efecto Yarkovsky, y este método es la bomba.

Resulta que el ingeniero polaco Ivan Osipovich Yarkovsky  (1844–1902) calculó que si un cuerpo pequeño, hasta unos 10 km, no es uniforme en su superficie, hay unas partes que absorben y desprenden más energía procedente de la luz del sol que otras. Al emitir esa energía, se crea un desequilibrio en la emisión, algo así como un pequeño propulsor que se recarga cuando mira al sol y se descarga en la sombra… asique al final, la trayectoria se modifica por este pequeño empuje. ¿Y como usamos eso en nuestro beneficio? Fácil, pintando un asteroide con los colores que nos interese, eso sí, muuuucho tiempo antes de que llegue, recordemos que el empuje es muy pequeño y necesitamos tiempo. Lo malo, hay que ir allí con mucha pintura, a más pintura, más combustible.

Ilustración del efecto Yarkovsky
Efecto Yarkovsky. Wikipedia

La conclusión es que necesitamos conocer con gran exactitud la órbita de cada objeto, así podremos anticipar los acercamientos y trabajar durante meses o años para poder desplazar el objeto lo justo para que evitar la colisión. El otro problema es tener preparada una misión espacial y no perder la oportunidad de desviar el objeto peligroso.

Mientras escribía estas líneas se ha hecho público, según publica Daniel Marín en Eureka, que la nasa ha aprobado una misión para buscar asteroides potencialmente peligrosos (PHA) y NEAs. La NASA lanzará esta sonda al punto de Lagrange L1 y esperan detectar el 90% de los objetos de más de 140 metros.

Telescopio de infrarrojos NEOSM de la NASA
Telescopio Infrarrojo NEOSM. NASA

Esperemos que sea un éxito y tengamos nuestro entorno algo más controlado.

Polo de inaccesibilidad y el humano más aislado de la historia

La semana pasada se cumplió el 50 aniversario del primer alunizaje y la primera vez que nuestra especie pisaba otro cuerpo celeste. Como ya está todo contado de mil maneras, voy a tocar el tema de refilón, me voy a desviar del hilo normal del blog y voy a mirar hacia la tierra.

Cuando Armstrong y Collins estaban en la Luna eran las dos únicas personas en la superficie, tenían un pequeño planeta para ellos solos, como el principito, pero hubo alguien que estuvo más aislado aún.

Dentro de nuestro propio planeta hay puntos de difícil acceso que el 20 de julio de 1969, cuando Armstrong pisó la luna, habían sido explorados pocos años antes o no lo serían hasta años después.

No me voy a remontar a viejos exploradores como Colón, Elcano, Cook… solo en el siglo XX hay hazañas para llenar blogs enteros, pero para centrarnos un poco voy a repasar los polos de inaccesibilidad y puntos extremos del mundo. Los primeros son los puntos más alejados del mar o de la tierra, los segundos son los puntos récord de altura o profundidad, por ejemplo.

El polo sur geográfico se encuentra a unos 800 km de la costa antártica.

El polo sur fue alcanzado el 14 de diciembre de 1911 por Roald Engelbregt Gravning Amundsen, 35 días antes que la expedición de Scott. Amundsen levantó su campamento justo en el polo, llamado Polheim. Decidió dejar allí una tienda de campaña con una carta en su interior, que daría testimonio de su logro en el caso de que el equipo no pudiese regresar a Framheim. Si embargo, éste no era el punto de más difícil acceso de la Antártida. Este hito recae sobre el polo de inaccesibilidad, que se sitúa en las coordenadas 82°58′S 54°40′E (más o menos, según quien lo haya medido). Se encuentra a unos 3.718 metros sobre el nivel del mar, y es el punto del continente antártico más alejado del océano en cualquier dirección, y por tanto el más difícil de alcanzar. No coincide con el polo sur geográfico, del que le separan 878 kilómetros.

El punto de inaccesibilidad de la Antártida fue alcanzado por Yevgeny Ivanovich Tolstikov, un explorador soviético que comandó la tercera expedición soviética a la Antártida. La expedición estaba compuesta de 445 hombres y se desarrolló entre noviembre de 1957 y comienzos de 1959. Tan solo un pequeño equipo de 18 hombres alcanzó el polo de inaccesibilidad el 14 de diciembre de 1958, en un convoy de tractores antárticos, estableciendo una estación científica temporal, la base Polyus Nedostupnosti (Base Polo de Inaccesibilidad).

El asteroide 3357 Tolstikov, descubierto por el checo Antonín Mrkos el 21 de marzo de 1984, lleva el apellido de Yevgeny en su honor.

En 1967 llegó la 12ª Expedición Antártica Soviética y allí colocaron un busto de Lenin orientado en dirección a Moscú.

Busto de Lenin en el polo sur de inaccesibilidad

La base y el busto en 1965 / foto Olav Orheim / Norwegian Polar Institute

El busto está sobre un pedestal de madera colocado en el techo de la cabaña. Cuando el Equipo N2i del explorador británico Henry Cookson llegó al Polo de Inaccesibilidad, el 19 de enero de 2007, se encontró que toda la base estaba enterrada bajo la nieve, de la cual solo sobresalía apenas metro y medio el busto de Lenin.

El busto en 2008 / foto Stein Tronstad / Norwegian Polar Institute. Busto lenin cubierto de nieve

La montaña más alta de la Tierra, el Everest, fue coronada a las 11:30 del 29 de mayo de 1953 por el neozelandés Edmund Percival Hillary y el nepalí Tenzing Norgay. Mucho se ha hablado de este momento, pero se consiguió tan solo 8 años antes de que Gagarin llegase al espacio. Cierto es que los buenos de Tenzing y Edmund no tenían ni al OKB-2 (la oficina responsable de desarrollar la nave Vostok-1) ni los medios del programa espacial, pero lo hicieron (y regresaron).

Curiosamente el Everest, no es punto más alejado del centro de la tierra como cabría esperar de la montaña más alta. Este récord recae sobre el Volcán Chimborazo, en Ecuador, a 6384,4 km del centro de la tierra (la cima del Everest está a 6382,3 km), ¡2,1 Km por encima! Como la tierra esta achatada por los polos existe una diferencia de 21 km de radio entre ecuador y polos, por eso el Chimborazo es el más alejado del centro, pero no el que más alto sobre el nivel del mar. La competencia del Chimborazo más que con el Everest es con un vecino, el Huascarán, en Perú, que es el segundo punto más alejado del centro de la Tierra. El Huascarán es más alto que el volcán ecuatoriano, pero al estar algo más lejos del ecuador, se sitúa unos 40 metros por debajo de su «rival» ecuatoriano en el ranking de lugares más distantes del centro terrestre. Hasta el siglo XIX se consideraba al Chimborazo como la más alta montaña del planeta lo que produjo intentos de escalada durante los siglos XVII y XVIII.

Esta hazaña la consiguió Edward Whymper con los primos Louis y Jean-Antoine Carrel en 1880. Edward repitió la gesta en el mismo año, junto con los ecuatorianos David Beltrán y Francisco Campaña, por otra ruta, para acallar a los que dudaban de que lo hubiese conseguido.

El 3 de agosto de 1958, a las 11.15, el «Nautilus» se convierte en el primer barco que navega bajo el hielo del casquete del Polo Norte, comandado por William Anderson y tripulado por 115 hombres. El Nautilus, que sería el primer submarino nuclear, navegó más de 1600 km bajo el hielo para poder llegar a este punto extremo del planeta. Los rusos repetirían la hazaña con el K-3 Leninski Komsomol, también nuclear. El K-181, también soviético, viajó al Polo Norte del 25 de septiembre al 4 de octubre de 1963. Emergió en el polo norte en la mañana del 29 de septiembre. Los submarinistas instalaron un mástil con las banderas de la URSS y la Marina de Guerra justo en el punto geográfico del Polo Norte. Al estar sobre el hielo, estas marcas no permanecieron mucho tiempo en el polo norte, ya que el hielo se va desplazando.

Para que la marca permaneciera en su sitio, el 2 de agosto de 2007 el batiscafo ruso Mir-1, tripulado por el jefe de la expedición y conocido explorador polar Artur Chilingárov, tuvo el honor de plantar la bandera de Rusia en las gélidas aguas del Ártico a 4.261 metros de profundidad. La bandera está hecha de titanio para resistir las condiciones del fondo del océano ártico.

La bandera de titanio y la pinza del batiscafo. AP Photo/Association of Russian Polar Explorers Bandera de Titanio en el polo norte

Antes de esto se llegó al punto más profundo del planeta, en la fosa de Las Marianas. La primera expedición a Challenger Deep fue realizada por la Armada de los Estados Unidos en 1960 (con el oficial Don Walsh al mando), alcanzando una profundidad de 10.912 metros. Su máxima profundidad conocida son 10.994 metros en el extremo sur de un pequeño valle en su fondo, conocido como abismo de Challenger. Sin embargo, algunas mediciones llevan su punto más profundo hasta los 11 034 metros

Sin embargo, el punto más cercano al centro de la tierra probablemente sea el fondo del océano Ártico, en las cercanías del Polo Norte, a 6353 km (la Fosa de las Marianas, en comparación, está a 6366,4 km, unos 13 km más lejos. Aunque la fosa de las marianas tiene más agua encima, pasa lo que con el Everest, la forma achatada de la tierra le quita el puesto de lugar más cercano al centro de la Tierra a la fosa, en favor del lecho marino del polo norte.

Un año después de llegar al fondo de Las Marianas, el piloto militar Yuri Gagarin, se convertiría en la primera persona en alcanzar el espacio el 12 de abril de 1961. Aquí es donde empezamos a hilar con el título de la entrada. No sé si Gagarin se convertiría en el humano más aislado. Con un vuelo a 327 km de altura máxima, quizá sobrevoló zonas aisladas del planeta, como las que venimos comentando y momentáneamente se convirtió en la persona que más lejos había estado de otro ser humano. Recordemos que todas las llegadas a los puntos extremos que hemos comentado han sido en grupo (incluso la del batiscafo ruso, en el iban tres personas), pero nuestro amigo Yuri estaba solo. Su vuelo duró 118 minutos, pero la sensación tuvo que ser de inquietante soledad.

Después de todo esto, Armstrong llegó a la luna en 1969. No os cuento más, hay libros, películas, series… de todo. Aquí es donde nos encontramos el récord. Ya sabemos que los valientes Armstrong, Aldrin y Collins se alejaron de sus semejantes durante 3 días a casi 11 kilómetros por segundo. Llegar a 384400 km de distancia lleva su tiempo. Es cierto que llegados a este punto juegan en otra liga. No fueron los primeros en alejarse tanto, este honor corresponde a la tripulación del Apolo 8 que lo logró el 24 de diciembre de 1968 haciendo el mismo trayecto, pero esta es la hazaña que motiva esta entrada.

El Astronauta «Buzz» Aldrin, del Apollo 11, descendiendo la escalera del Módulo Lunar Eagle. La fotografía fue tomada el 20 de julio de 1969, por Neil Armstrong, quien, momentos antes, se había convertido en el primer ser humano en dar un paso en la Luna.

Y ahora es cuando llegamos al récord absoluto. La persona que más lejos ha estado nunca fue Al Worden, piloto del módulo de mando del Apolo 15 que entre el 30 de Julio y el 1 de agosto de 1971, mientras sus compañeros de misión hacían 3 excursiones por la Luna, él se quedó esperando en órbita durante 66 horas alcanzado una distancia de 3,597 km del humano más cercano, que eran sus dos compañeros en la luna. La ayuda más cercana que tenía el pobre Al estaba en la Tierra a 380.000 km de distancia. Para más claustrofobia, cuando pasaba por la cara oculta de la luna, el propio satélite impedía la comunicación con la tierra o con sus compañeros, que estaban en el lado visible.

Comunicarse con el lado oculto de la luna lo ha conseguido la Agencia espacial China en 2018 (47 años después) mediante el satélite Queqiao, que retransmite lo que le llega desde la cara oculta de la Luna a la Tierra.

Parece que después del Everest, la fosa de Las Marianas, el fondo del Ártico y la base Soviética del polo sur no nos quedaba nada, pero aún hay montañas que no se han escalado y otras que lo han sido bastante después de pisar la Luna. Por ejemplo, el Saser Kangri II, que se compone de dos picos (Occidente y Oriente) fue escalado por primera vez en 1984 (el Occidente) por un equipo indo-japonés, quienes en ese entonces, creían que el pico era más alto que el Saser Kangri II Oriente, y sólo posteriormente se determinó que el pico era más bajo que el Saser Kangri II Occidente, que tiene 7.518 metros de altitud. El Saser Kangri II Oriente fue escalado por primera vez por Mark Richey, Steve Swenson y Freddier Wilkinson el 24 de agosto de 2011, 42 años después del alunizaje.


Saser Kangri: Vyacheslav Argenberg

Si nos vamos a los más profundo, la cueva de Voronia, es la cueva más profunda (explorada a día de hoy). Se comenzó a explorar en 1960 hasta los 180 metros, un año antes de la proeza de Gagarin. El récord de profundidad establecido en el 2001 fue 1710 m, alcanzado por una expedición ruso-ucraniana. En el 2004 la exploración de la profundidad se incrementó con tres expediciones, cruzando la expedición ucraniana la marca de -2000 m por primera vez en la historia de la espeleología. En octubre de 2005, el equipo CAVEX se encontró una zona inexplorada, con más profundidad, confirmando que la profundidad de la cueva estaba, por entonces, establecida en 2140 m de profundidad, con una variación de ±9 m. En estos -2140 m comienza la zona inundada, pero en 2010-2012 se estableció un nuevo récord de bajada en los -2191 m. En 2013, Jesús Calleja, intento el descenso quedando en la cota -2080 m. De conseguirlo, habría sido la primera persona en estar en lo más alto y en lo más profundo (en tierra) del planeta.

53 años después del alunizaje, aún se exploran rincones de nuestro planeta. Es más, el pico Gangkhar Puensum en Bután con una altitud 7570 metros es la montaña más alta del mundo que nunca ha sido escalada. Y no tan altas, pero quedan más.

No sabemos mucho de la geografía de Ganimedes, Titán o Europa, poco más de las fotos que tenemos de sus superficies. Las curiosidades y la exploración de estas lunas promete ser muy interesante, como lo ha sido la de nuestro planeta.

Mi consejo, date prisa si quieres ser el primero en escalar alguna montaña o navegar algún rio indómito, o tendrás que buscar los nuevos polos de inaccesibilidad y lugares aislados en la Luna o en Marte.

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La cara oculta de la luna o acoplamiento de marea

El “acoplamiento de marea” es un fenómeno habitual que tiene un nombre muy científico y que consiste en lo que, comúnmente, vemos todas las noches, que la luna siempre nos muestra el mismo lado.

Probablemente sepas ya que esto se debe a que el periodo de rotación y traslación de la luna, son idénticos. Es decir, su día y su vuelta a la tierra, duran 28 días. Es común creer que el satélite no tiene movimiento propio, pues no lo percibimos, os recomiendo esta animación de Carlos Pazos de MolaSaber que es muy ilustrativo.

Quizá por la fuerza de la costumbre, no nos hemos preguntado a qué se debe este fenómeno. Quizá sentimos más curiosidad por saber cómo es la cara oculta que por saber la razón por la que no vemos la cara oculta.

Como dato curioso, cualquier parte del sistema solar es visible desde la tierra. En teoría y gracias a la rotación de los cuerpos, hemos podido ver los planetas, sus lunas, el sol y asteroides, antes que la cara oculta de la luna que, hasta 1959, no conseguimos ver. Por la misma razón, es el lugar indicado del sistema solar para hacer radioastronomía, ya que toda la luna actúa de pantalla ante las ondas de radio procedentes de la tierra.

Como decíamos, este fenómeno que oculta o muestra una cara de la luna se llama “acoplamiento de marea” y el nombre es de lo más indicado. Todos conocemos el efecto de la gravedad lunar en nuestros días de playa, en los que, si andamos despistados, se nos moja la toalla o se nos plantan 20 líneas de veraneantes delante del mar. Las mareas se producen por la gravedad lunar, y solar en menor medida, y éstas son las responsables del acoplamiento de marea. Bueno, técnicamente las mareas que la tierra produce en la luna, que también las hay.

No podemos ver las mareas en la luna (a simple vista) ya que no hay mares líquidos que “suban y bajen”, pero la tierra sólida (¿o debería decir la Luna sólida?) también sufre esa marea en las rocas que la componen. Esto se traduce en que la luna se abomba en dirección a la tierra por efecto de la marea, y se producen unos bultos en eje tierra-luna. Estos bultos deben desplazarse por la luna a medida que esta rota, pero como necesita un cierto tiempo para alcanzar el equilibrio (la luna rota más rápido que el bulto se mueve por la superficie), el bulto se desplaza ligeramente de este eje (por delante o por detrás en función del periodo de rotación y traslación del satélite). Finalmente, estos bultos desalineados, son masas que ejercen fuerzas de atracción que, simplificando, son las fuerzas que frenan la rotación de la luna poco a poco hasta que se consigue el acoplamiento y estas fuerzas desaparecen, al no seguir moviéndose los bultos respecto del eje tierra-luna.

No desesperes si no lo entiendes, aún no hemos dicho a qué se deben los bultos, sólo que existen. Entendemos su existencia porque vemos las mareas, podemos experimentarlo. La razón de la aparición de las mareas es que cada trozo de materia, tu y yo incluidos, experimentamos la fuera de la gravedad de la luna. Si pudiésemos encenderla y apagarla por arte de ciencia, lo notaríamos más, pero al vivir inmersos en su campo gravitatorio, no lo notamos porque no cambia. Sin embargo, cuando la tierra y la luna se mueven y rotan, sus posiciones cambian y por lo tanto la dirección a la que nos vemos atraídos. Puesto que las fuerzas se dirigen al centro de cada cuerpo (por simplificar, ya que el total es el efecto de la suma de fuerza de cada partícula hacia cada partícula de ambos objetos). Como consecuencia, todo lo que no está alineado en el eje que une ambos objetos ejerce fuerza hacia el eje comprimiendo todo desde ambos lados del eje hacia el eje, es decir generando por presión ambos bultos. Algo así como coger un globo de agua y apretarlo cerrando la mano, se hará una salchicha que saldrá por arriba y por debajo de nuestra mano, como los bultos de las mareas.

Además del fenómeno visible, se producen otros, como el alejamiento del satélite y la modificación de la duración de los días en la tierra. Pero eso es tema para otra entrada.

Los satélites cercanos a los grandes planetas son candidatos idóneos para presentar este fenómeno. Nosotros, sólo hemos experimentado visualmente el fenómeno en la luna, pero es muy común en el universo (me atrevo a decir, aunque la mayoría de los ejemplos que se conocen están en el sistema solar), por ejemplo, todas las grandes lunas de Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, la propia luna, Caronte con Plutón, mercurio con el Sol. Sí, también se da en planetas. Incluso Plutón con Caronte, es decir, de planetas con sus lunas. También se conocen casos fuera del sistema solar.

Grácias a Máximo Bustamante por prestarme su material para ilustrar esta entrada y otras partes de la web.

Mi consejo, sal a pasear esta noche, mira a la luna y piensa que no vimos su otra cara hasta 1959 y que, únicamente 27 astronautas la han visto en persona debido al acoplamiento de marea.

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Picos de metano en marte

He decidido alterar el orden de publicación que tenía previsto debido a una noticia que he leído esta semana. Según publicó la nasa en su web el pasado 23 de junio, el Rover marciano (o laboratorio con ruedas) Curiosity, detectó un pico de metano en sus mediciones.

El experimento que porta, entre otros, encaminado a buscar vida mediante la detección de compuestos orgánicos, en este caso metano, ha devuelto una lectura poco usual de este gas en la atmósfera marciana.

En la tierra, este compuesto, se genera en su mayor parte por acción de organismos vivos. Dada la tecnología actual la búsqueda de vida en otros planetas (o satélites en lo sucesivo) se hace, ante la imposibilidad de mandar sondas a todas las rocas espaciales que conocemos a buscar cualquier bicho entre pulga y elefante, mediante el análisis de sus atmósferas y de los gases que contienen. Este análisis se puede hacer a distancia, sin mandar sondas (ya hablaremos de eso) o, como este caso, mediante el Rover.

Posible origen del metano en marte
Posible origen del metano en marte
Crédito de la imagen: NASA/JPL-Caltech/SAM-GSFC/Univ. de Michigan https://ciencia.nasa.gov/ciencias-especiales/16dec_methanespike

A lo que íbamos. El Rover hace lecturas de la concentración de este gas, que es un marcador de actividad biológica (en la tierra, al menos). Las lecturas que hasta ahora hemos tenido han sido muy bajas 0.001 partes por millón, casi nada. En algún momento se han detectado ligeros aumentos de hasta 0.007 partes por millón, pero se cree que estas subidas responden a algún ciclo y no se han podido relacionar con actividad biológica.

Sin embargo, y el motivo por el que escribo esta entrada, es que, en esta publicación, se dice que se ha registrado un pico de 0.21 partes por millón que, siendo insignificante, es una subida importante respecto de la concentración normal.

La nasa no da conclusiones, simplemente nos deja el dato ahí. Sea lo que sea que signifique, es importante averiguar cómo funciona el metano en marte, por qué sube y baja su concentración y llevar ese conocimiento a las próximas sondas y experimentos.

La búsqueda de vida en otros planetas además de la obvia noticia que supondría, nos ayuda a determinar mejor la habitabilidad de los planetas, saber cuáles son los mejores candidatos a estudio pormenorizado, completar el conocimiento de la interacción de los organismos vivos con el planeta y, a escala planetaria, determinar el futuro del nuestro. Tener las herramientas para determinar mejor los gases de las atmósferas de los planetas y conocer cómo se generan y transforman, nos permitirá mejorar y reducir los planetas candidatos a estudio.

Hay veces que aprendemos más de nosotros mismos viéndonos desde fuera. Con nuestro planeta es similar, podemos aprender del nuestro viendo lo que les sucede a los demás, por ejemplo, la atmosfera de venus con sus gases de efecto invernadero o la de marte sin un campo magnético potente que la preserve.

Acabamos de empezar a hacer esfuerzos por estudiar otros planetas, por buenos que sean los candidatos, nunca encontraremos la tierra b. Eso significaría tener un planeta idéntico en condiciones, que es altamente improbable que exista. Nosotros somo el producto de la evolución bajo las condiciones de este planeta. Ni un hábitat artificial hecho a medida sería mejor (sería vivir encerrados en una habitación con aire acondicionado), ningún planeta lo va a ser.

Mi consejo, sal esta noche, respira hondo y piensa que no vas a encontrar ninguna atmósfera mejor que la que ya tienes. Deberíamos cuidarla un poco mejor.

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