Segundo lanzamiento masivo de Starlink y cohetes de ida y vuelta.

Según hemos sabido por el portal SpaceNews, el 11 de noviembre, SpaceX ha lanzado otra tanda de 60 satélites de comunicación mediante uno de sus propios cohetes Falcon 9.

Es una doble noticia, por un lado, otros 60 satélites puestos en órbita, lo que nos acerca un paso a la constelación de 12000 de la que emos hablado en este artículo y este otro.

Por otro lado, tenemos que hablar del cohete. Para los que no estéis muy puestos en el tema, SpaceX es una compañía privada que ha desarrollado uno de los cohetes con más éxito del momento. Su objetivo, con esta máquina, es reducir el precio de los lanzamientos por medio de la reutilización.

¿Cómo lo consiguen? Por un lado, la parte principal del cohete vuelve a casa una vez ha elevado la carga y por otro, se está empezando a reutilizar también la cofia, que es el cono de la punta que tapa la carga útil, y que también vale su dinero.

Cohetes Falcon 9 aterrizan tras una misión del Falcon Heavy
Dos falcon 9 aterrizan al tiempo. Planetary.org

En esta misión, que es para ellos mismos y quizá más relajada en cuanto a la posible perdida de la carga (si lanzan los satélites de 60 en 60… deben fabricarlos a buen ritmo y no ser demasiado caros), se han permitido usar un cohete que ya ha volado tres veces y una cofia que ya había volado una vez.

En cuanto a los satélites, esta vez, en una orbita más baja a 280 km de altura en vez los 350 de la primera misión. Suponemos que tardarán unos días en colocarse en su órbita definitiva, asique volveremos a ver los trenes de satélites surcar el cielo.

Parece que el sistema funciona y al parecer Gwynne Shotwell, de SpaceX, anunció en Septiembre la intención de realizar 24 lanzamientos en 2020, 5 de ellos para Starlink (que son 120 satélite más)

La cosa no queda ahí, parece ser que la evolución del proyecto apunta a que se está pensando en ampliar la constelación hasta 30.000 satélites más. Todo depende los videos de gatitos que veáis en internet. La cosa puede acabar en 42.000 satélites

Según Musk, el jefe de todo esto, la constelación es rentable con 1000 unidades y las adicionales se usarán para ir cubriendo la demanda de los usuarios, asique ya sabéis, a más gatitos, más satélites. ¿Quién lo diría?

Mi consejo, para estos días, mirad al cielo y podréis ver el tren de satélites, yo me lo perdí la primera vez, pero Musk nos va a dar varias oportunidades para poder verlo.

Si no eres un reputado astrofísico y no sabes calcular cuando pasarán por encima de tu cabeza y además serán visibles, haz lo que yo, pregunta o consúltalo aquí.

Esta página te da las horas de paso (importante decir donde estas, no se igual en La Coruña, que en Almería, (aunque se parecen bastante, no se ven en la misma parte del cielo) y te dice a que hora se verán y con que brillo. Debes buscar el Starlink Group 2 ya que todos los demás Satrlink son satélites independientes que se mueven solos.

Si pinchamos en la predicción a 10 dias (no todos los días serán visibles) nos dice cuanto brillarán (si la meteorología no lo estropea)

Progaramcion del 12 al 22 de noviembre de los pasos de Satrlink Group 2
Presentación a 10 dias de laos pasos del segundo Starlink Group por Albacete. N2YO.COM
Detalle de uno de los pasos del Starlink Gropu 2
Ejemplo del paso del viernes 13-11-19. N2YO.COM

También puedes contactar con nosotros si no puedes sacar una predicción para tu zona y nosotros lo hacemos por ti.

Serie Hazañas en el cosmos. Capitulo segundo: Leonov

Comentario del 12/10/19: Mientras retocaba el articulo para su publicación este jueves, se ha publicado la noticia de la muerte de nuestro protagonista. Leonov ha muerto el 11/10/19 a los 85 años de edad. Lioska, has vuelto a las estrellas.

Los soviéticos avanzaron de forma espectacular en los inicios de la carrera espacial, en pocos años pusieron el primer satélite en órbita, el primer ser vivo, el primer hombre, la primera mujer y, lo que motiva esta entrada, realizaron el primer paseo espacial.

El paseo espacial requería una nave capaz de despresurizarse para salir y volver a presurizarse al entrar. Para ello, dos ocupantes, el piloto y el cosmonauta que daría el paseo espacial, tenían que viajar con trajes de presión adaptados al espacio, algo que nunca se había probado.

Este era el octavo vuelo tripulado de la URSS, y aunque el lanzamiento del cohete parecía ya algo rutinario y exento de peligro, era el segundo vuelo de la Vosjod, nave sucesora de la Vostok, que recordareis de la entrada sobre Yuri Gagarin, que tenía capacidad para tres cosmonautas en lugar del único ocupante de las Vostok. El esquema era el mismo, una esfera que sería el modulo de descenso y un módulo adosado con el combustible y los motores.

La nave se completó con un accesorio, un tubo extensible en la escotilla, que se desplegaba para permitir Alekséi Arjípovich Leónov (en ruso, Алексе́й Архи́пович Лео́нов), hacer la primera caminata espacial. Aleksei debía salir de la capsula al tubo y de ahí al exterior para luego regresar a la nave, mientras, su compañero, Pável Beliáyev (Павел Иванович Беляев) le esperaba dentro. Este tubo hacia las veces de exclusa, algo así como la doble puerta de los bancos, se abre una y después la otra, pero no las dos a la vez, así no pierdes el aire de la nave. Esta esclusa era un elemento “hinchable”, ya que se lanzó plegada sobre la escotilla y se extendió una vez en órbita. La esclusa, de nombre Volga era, una vez desplegada, un cilindro que tenía el tamaño de una persona. Contaba con una compuerta que se cerraba de forma automática, en el exterior y la propia compuerta de la nave en el interior.

Nave Vosjod 2
Voskhod 1, sin la esclura y Voskhod 2 con ella plegada. Wikipedia

Todo se desarrolló según lo previsto, estuvo en el exterior durante 12 minutos y 9 segundos, flotó, ligado a la nave, con un cordón de más de 5 metros. El problema vino al intentar entrar. La maniobra de salida se hacia con la cabeza por delante, pero al entrar, Alekséi debería entrar con los pies por delante para quedar al lado de la puerta exterior y poder cerrarla si esta fallaba. Cuando el cosmonauta quiso entrar, vio que no podía flexionarse para meter primero los pies, era un hombre “rígido” y maniobrando con las manos, solo conseguía meter primero la cabeza.

Esclusa y traje Berkut de la misión Vosjod 2
Esclusa Volga y traje extravehicular Berkut. Wikipedia

La maniobra debía realizarse al revés, es decir, entrar con los pies por delante. Al agarrarse al borde de la esclusa e intentar meter los pies, Alekséi no podía flexionar la cintura o las piernas para introducirlas primero. Simplemente, no cabía y no podía doblarse.

Al entrar con la cabeza por delante, una vez dentro, existía un mecanismo automático que cerraba la compuerta exterior, pero este elemento fallaba una de cada 10 veces, de ahí que, al entrar con los pies por delante, se quedaban los brazos en el lado exterior de la exclusa y podía cerrarla de modo manual.

Sello de la misión Vosjod 2
Sello postal de la misión. Wikipedia

La maniobra se había ensayado muchas veces en un avión en caída libre para simular la “falta de gravedad”, pero al hacerse a presión atmosférica, no se detectó el problema de hinchamiento del traje Berkut.

Al no tener presión exterior que mantuviese el traje en las dimensionen normales, al estar lleno de aire, el traje se hichó, como un globo a presión, por eso no podia doblarse para entrar en la esclusa.

Al entrar con la cabeza por delante, no podía darse la vuelta dentro de la esclusa hinchable, no podía cerrar la compuerta externa.

Si la cosa no estaba suficientemente tensa, el traje hinchado y deformado, estaba creciendo, asique las manos se le salían de los guantes, el traje había aumentado de talla y la cosa se le complicaba a Alekséi.

Aquí es donde la sangre fría y un poco la suerte, ayudan a resolver la situación. Los diseñadores del traje habían previsto que este pudiese trabajar a 0,27 o 0,4 atmosferas de presión por lo que tenía una válvula para poder vaciar de aire y bajar la presión interna (suerte que se había diseñado así). En este momento Alekséi era poco menos que un cosmonauta dentro de un globo. Lo que hizo fue deshinchar el traje para bajar la presión (sangre fría del cosmonauta, pues eso implica perder oxígeno).

Esta maniobra es más peligrosa de lo que creemos. Al bajar la presión del aire, que es oxígeno puro en el traje del cosmonauta, sucede lo mismo que pasa al subir a una gran altura, por lo que empezó a asfixiarse. Por ejemplo, la presión de oxigeno a nivel del mar es de 0.21 Atmosferas, en el Everest es de 0.07 atmosferas. Este descenso tan brusco podría haberlo matado por asfixia.

Al borde del desmayo, Alekséi consigue entrar y cerrar la compuerta exterior, está en el interior de esclusa, asique ahora, rápidamente, su compañero Pável, comandante de la misión, debía igualar las presiones rápidamente para que Alekséi pudiese entrar a la nave y respirar a presión normal.

Sin adornarlo más, lo consiguieron por los pelos.

Alekséi Leonov en el traje Berkut
Cosmonauta Soviético Alexei Leonov. Fuente: Roscosmos

Ahora, una vez cumplida la misión, solo quedaba volver, pero… tampoco iba a ser una tarea fácil.

El sistema automático de control falló, por lo que debieron encender los motores de forma manual, algo que no se había hecho antes. El problema de esto es la exactitud que debe tenerse para caer donde se quiere, el momento de encendido y la duración, deben ser muy precisos.

No contentos con esto, la presión parcial de oxigeno en la cabina, no paraba de subir. El aire dentro de las naves de la URSS y ahora de Rusia, es aire corriente N2 y O2 en la misma proporción que en la atmosfera. Pero al aumentar la proporción de Oxígeno, todo se vuelve más inflamable y con más facilidad, cualquier chispa puede producir un incendio.

No tardando más, había que volver, ya que no pudieron encontrar el problema del oxígeno. Recordemos que estamos sin control automático, hay que volver usando el Piloto Humano. Al hacerlo manualmente, la Vosjod 2 aterrizó en Siberia a 386 kilómetros del lugar previsto.

Aunque le quitemos suspense a este imprevisto, los servicios de rescate los encontraron con relativa rapidez, el problema era que estaban empapados de sudor y a menos de 20º bajo cero. Les lanzaron mantas y ropa desde los helicópteros, pero no pudieron posarse por estar en medio de un bosque, debían esperar a los equipos de tierra.

La primera noche la pasaron solos escuchando unos cuantos lobos aullando. Ambos cosmonautas, conocedores de lo que es Siberia, saben que hay poco alimento en esa época y que ellos están en el menú de los lobos.

La ayuda llegó tras la primera noche, hicieron fuego y e instalaron tiendas de campaña donde esperar el rescate, pero aún pasaron otro día y otra noche.

Postal de Leonov y Belyaev, de la Vosjod 2
Postal de ambos cosmonautas.

Aunque me extienda, leereis por ahí que la misión salió por los pelos y no se cuantos rankings de cosas que pudieron haber sido un fracaso. Desde mi punto de vista, la preparación, la técnica, el diseño y la planificación, hicieron un exito la misiuón a pesar de los incidentes.

Esta hazaña, digna de una película, se puede ver en el film ruso “El tiempo de los primeros” o en su versión en occidente “Spacewalker”. Mi consejo, no dejéis de verla, a ser posible, en ruso subtitulada. Otro consejo, Lioska era un gran pintor, échale aqui, un vistazo a su obra.

Cuadro de Alekséi Leonov
Alekséi se pinta a si mismo en el paseo espacial. Sputnik

Serie “Cómo funciona el cosmos”. Capitulo tercero Órbitas de Hohman

En la primera entrada de esta serie hablábamos sobre estar en órbita. Todos nuestros viajes espaciales empiezan ahí, da igual si nos quedamos en orbita o, en el mismo impulso alcanzamos la orbita y seguimos a otro planeta o la luna.

Para hacerlo todo más sencillos, nos quedaremos en el sistema Tierra-Luna. Imaginemos que queremos ir a la luna. No “apuntamos”, disparamos un misil de 3000Tn y listo… no es tan sencillo.

Para empezar, debemos recordar que no flotamos en el espacio, estamos en orbita circular (circular por simplificar). Si encendemos el motor de la nave, la órbita se convertirá en una elipse. El punto más cercano será de donde partimos y el punto más lejano es donde queremos llegar.

Veámonoslo en la imagen inferior:

Órbitas de Hohman

Archivo:Hohmann transfer orbit.svg – Wikipedia, la enciclopedia libre

Estamos en orbita en la tierra (línea verde). Para ir a la luna, teneos que cambiar la forma de la órbita, con un impulso la convertimos en la amarilla. Hay que acelerar lo justo para que el máximo llegue al punto de destino. Si no hacemos nada más, tras pasar por la luna, volveríamos a casa (Trayectoria de retorno libre, ya hablaremos más sobre ello). Pero como lo que queremos es quedarnos debemos volver a encender los motores. En el dibujo no esta la luna, asique lo que hace es volver a acelerar para mantener la orbita roja. Si en lugar de “subir la órbita”, queremos quedarnos en la órbita de la luna, lo que debemos hacer en este punto es “frenar” para que nos atrape la gravedad de la luna en este caso:


W. David Woods. “How Apollo flew to the Moon”

Tras la pequeña orbita alrededor de la tierra (Earth), alcanzamos el punto de impulso TLI (¡al otro lado de la Tierra!), dejamos la óribita inicial para entrar en una órbita que llega hasta la Luna, después el punto de frenada LOI (al otro lado de la Luna) y lo que más me impresiona, las posiciones de la Tierra y Luna en el momento del lanzamiento y de la llegada.

Lo mejor de todo es que “disparan” no donde está la Luna, si no donde va a estar… ¡3 días después!

Si la luna no estuviese ahí y su gravedad no capturase la nave, vemos la trayectoria de vuelta en discontinua, en este caso no hace falta ningún impulso extra, solo frenar al llegar a casa para no volver a irnos tan lejos.

En el caso de abajo vemos que no frenamos y la gravedad de la luna no retiene la nave.


W. David Woods. “How Apollo flew to the Moon”

Esta mecánica es aplicable a cualesquiera de los cuerpos, normalmente la tierra y el destino, pero se puede complicar tanto como queramos e ir viajando de cuerpo en cuerpo del sistema solar, como las Voyager en su día.

Aunque hay órbitas más “estrechas” y por lo tanto más directas, requieren de más velocidad y por lo tanto de más energía. Las órbitas de Hohman, son las de menor energía, por lo que si no tenemos prisa, son las más interesantes para nuestro viaje. Esta es una pequeña aproximación a los que es la mecánica orbital, o como vamos de un sitio a otro en el espacio.

Mi consejo, cuando veas películas en la que las naves luchan entre sí con movimientos propios de los aviones, ya sabes que no es así como se mueven realmente, desconfía de Hollywood.

Interceptor de meteoritos

Una de las cosas más interesantes de la inteligencia es la capacidad de estudiar el pasado, escribirlo con las pistas que nos deja el tiempo y tener la capacidad de previsión para el futuro. Nosotros, como especie inteligente, tenemos estas capacidades.

Sabemos que ha habido al menos 5 extinciones masivas a lo largo de la historia, algunas han acabado con más del 90% de los seres vivos del planeta en ese momento. Ha pasado y volverá a pasar. El tiempo es algo muy subjetivo, nuestra vida es a penas un suspiro en tiempo cósmico, y todo nos parece muy estable, pero no lo es.

Los volcanes, cambios del clima o grandes meteoritos, son fenómenos que alteran en poco tiempo el entorno, provocando desequilibrios en la naturaleza y las extinciones masivas. Organismos perfectamente preparados para su entorno, dejan de estarlo. El entorno ha cambiado.

Poco podemos hacer, más que saber que va a pasar, con nuestra inteligencia y tecnología, salvo para una de esas amenazas. La caída de un meteorito.

Si vemos los números, la probabilidad es pequeñas ¿por qué preocuparse? La probabilidad hoy es pequeña, pero en tiempo cósmico es del 100%. Es seguro que caerá un meteorito devastador, lo que no sabemos es cuando. Siendo conscientes de ello, muchas agencias espaciales estudian los NEAs (Near Earth Asteroids) que son aquellos que se aproximan a la tierra y cuyas órbitas están entre 0,7 y 1,3 veces la distancia al Sol. Muchos de ellos se mueven cruzando la orbita de la tierra. Su número es desconocido, pero se conocen 1.000 con diámetros de más de 30 km. Si bajamos el diámetro a 1000 metros, puede haber unos 20.000. Cuanto más pequeños son, más hay, y más difícil es encontrarlos y seguirlos. Aquellos que se acercan a menos de 0.05 UA o 7.5 millones de kilómetros, son los asteroides potencialmente peligroso o PHA (siglas en inglés de potentially hazardous asteroid)

Ilustración de un meteorito acercandose a la tierra.
La caida de un meteorito es una de las catastrofes que podemos evitar, con planificación y tiempo.

Hay otro problema, los que no conocemos. Hay objetos que nos visitan cada 1000, 2000, o 20000 años, los cometas o los asteroides de periodo largo y que no sabemos que existen porque, desde que tenemos registros, no han pasado ni están catalogados.

Esto se sabe desde hace tiempo y cada año de descubren y catalogan más objetos potencialmente peligrosos, sin embargo, aunque tenemos la tecnología, no existe un plan consistente para rechazar un objeto peligroso. En las películas catastrofistas que hemos visto, montan rápidamente una expedición para salvar la tierra, pero esto no es algo que se pueda hacer por la fuerza bruta y en poco tiempo.

Sin embargo, esto ha cambiado. Del 11 al 13 de septiembre, se reunieron en Roma más de 130 científicos de la NASA y la ESA para poner en marcha el proyecto HERA, que es una misión para probar desviar un asteroide mediante el impacto de una sonda.

Hay varios métodos para cambiar la trayectoria de un asteroide, todos requieren tiempo, ya que la energía para poder desviarlo a, digamos, la distancia de la luna es mucha. Sin embargo, moverlo un centímetro, cuando esta muy lejos, hará que se desvíe lo suficiente para cuando llegue a la tierra.

Los métodos, aunque te suenen muy descabellados son, por ejemplo, desviarlo mediante un pequeño empujón, o impacto. Desviarlo mediante la atracción gravitatoria de una sonda su alrededor, que irá corrigiendo su posición para moverlo… muy muy muy muy poquito. Otro método es usar el efecto Yarkovsky, y este método es la bomba.

Resulta que el ingeniero polaco Ivan Osipovich Yarkovsky  (1844–1902) calculó que si un cuerpo pequeño, hasta unos 10 km, no es uniforme en su superficie, hay unas partes que absorben y desprenden más energía procedente de la luz del sol que otras. Al emitir esa energía, se crea un desequilibrio en la emisión, algo así como un pequeño propulsor que se recarga cuando mira al sol y se descarga en la sombra… asique al final, la trayectoria se modifica por este pequeño empuje. ¿Y como usamos eso en nuestro beneficio? Fácil, pintando un asteroide con los colores que nos interese, eso sí, muuuucho tiempo antes de que llegue, recordemos que el empuje es muy pequeño y necesitamos tiempo. Lo malo, hay que ir allí con mucha pintura, a más pintura, más combustible.

Ilustración del efecto Yarkovsky
Efecto Yarkovsky. Wikipedia

La conclusión es que necesitamos conocer con gran exactitud la órbita de cada objeto, así podremos anticipar los acercamientos y trabajar durante meses o años para poder desplazar el objeto lo justo para que evitar la colisión. El otro problema es tener preparada una misión espacial y no perder la oportunidad de desviar el objeto peligroso.

Mientras escribía estas líneas se ha hecho público, según publica Daniel Marín en Eureka, que la nasa ha aprobado una misión para buscar asteroides potencialmente peligrosos (PHA) y NEAs. La NASA lanzará esta sonda al punto de Lagrange L1 y esperan detectar el 90% de los objetos de más de 140 metros.

Telescopio de infrarrojos NEOSM de la NASA
Telescopio Infrarrojo NEOSM. NASA

Esperemos que sea un éxito y tengamos nuestro entorno algo más controlado.

Serie Hazañas en el cosmos. Capítulo primero: Gagarin

El 12 de abril de 1961 a las 07:55 UTC, despegaba de Baikonur la Vostok-1 (Восто́к en ruso, Este, como el punto cardinal, en español). La Vostok era la primera nave espacial tripulada por un hombre puesta en órbita. El afortunado humano, subido a hombros de gigantes, que miró la tierra desde fuera por primera vez fue Yuri Alekseyevich Gagarin (Ю́рий Алексе́евич Гага́рин). Nuestro amigo Yura, en el primer vuelo tripulado al espacio, ya sufrió los contratiempos de hacer algo que no se había hecho hasta entonces.

Yuri Gararin en el traje de presión. (pngimg.com)

La nave había sido probada en varias ocasiones, incluso con animales vivos que habían vuelto del espacio. Yura, a pesar de la preparación, no tenía mucho que hacer. Los soviéticos habían automatizado la nave de forma que el piloto solo tendría que coger los mandos en caso de fallo del sistema (el panel de control estaba bloqueado y Yura llevaba un sobre cerrado con la clave de desbloqueo)

La Vostok 1 era una nave de dos partes, la esfera, o módulo de descenso y el cilindro o módulo de instrumentación.
Vostok spacecraft.jpg – Wikimedia Commons

El vuelo fue “corto”. 1 hora y 48 minutos, una órbita a la tierra. 169 km de altura mínima y 327 de máxima. A 169 km de altura existe rozamiento con la atmosfera (y mucho más arriba también), no estamos completamente en el vacío del espacio.

La órbita se había planificado de forma que el decaimiento (esto es ir cayendo poco a poco debido al rozamiento con la atmosfera) produjese una reentrada en 10 días (de ahí la importancia del rozamiento que comentábamos antes), tiempo que aguantaría el sistema de soporte vital de la nave, pero la órbita alcanzada finalmente lo hubiese retrasado a 20 días, por lo que, si los motores no hubiesen encendido, la reentrada de «emergencia» que debería haber sido un mecanismo de seguridad, no hubiese funcionado y los viveres para 10 días no habrían bastado para llegar a los 20 que hubiese tardado en caer.

Todo el vuelo se desarrolló según lo previsto. La nave se componía de 2 módulos, el modulo de descenso, en que va el piloto, y el módulo de instrumentación, donde están los motores, combustible, baterías… A la hora de volver a casa, la nave debe separarse, pues el modulo de descenso debe ser más ligero para frenarse más con la atmosfera, además de tener una forma definida para esta maniobra. En este caso se trataba de una esfera. La separación se hace con la nave en perpendicular a la dirección de avance, de forma que ambas partes se separen y no colisionen una con la otra en la reentrada.

Y este fue el punto que falló. Los módulos estaban unidos por unos umbilicales para pasar energía, datos y mantener el control desde el módulo de descenso al módulo de instrumentación. La separación no se produjo completamente, uno de los umbilicales no se rompió según lo previsto y ambas naves comenzaron el descenso juntas, unidas, pero no pegadas.

Yuri notó el movimiento irregular y fuertes giros. Transmitió a control que todo iba bien, pues supuso que este contratiempo no era peligroso para el desarrollo de la misión. El descenso continuó hasta que el calor de la reentrada, por encima de los 1000 ºC fundió el umbilical separando ambas partes cuando estaba encima de Egipto. A pesar de las 8-10 g (8 a 10 veces su propio peso) que soportó, Yuri no perdió la consciencia.

A 2500 metros de altura, Yuri se eyecta de la cápsula, terminando el descenso en paracaídas. En aquel momento se consideraba más seguro hacerlo así en vez de llegar al suelo dentro de la cápsula.

Yuri se convierte, oficialmente, en el primer hombre en salir al espacio, y volver, por los pelos, para contarlo.

Existe una película rusa, “Gagarin, el primero en el espacio” que refleja este vuelo de forma muy cuidada. La película no escatima en efectos especiales. Si podéis verla en ruso subtitulada, mejor.

Como anécdota, Yuri, justo antes de la ignición, dijo Поехали! (Poyejali!, o ¡vámonos!). Desde entonces, Poyejali es una de las formas de brindar que tienen los rusos.

Cada 12 de abril se celebra el día de la cosmonáutica o la Noche de Yuri en conmemoración de este vuelo. Es una fecha acordada por las Naciones Unidas y siempre se hacen actividades relacionadas con el mundo de la cosmonáutica.

Mi consejo, no te lo pierdas si tienes ocasión de asistir.