Serie «Cómo funciona el cosmos». Capítulo primero: ¿Qué significa estar en órbita?

Cuando hablamos de poner cosas en órbita, de la ingravidez, la microgravedad y cosas así me he dado cuenta de que en general, no nos han explicado bien en que consiste eso de salir al espacio. Como paso primero, vamos a revisar lo que sabemos de mecánica orbital e iremos ampliando conceptos sobre el tema a modo de glosario para iniciados, y así poder entender mejor otras entradas del blog. Para eso empezamos hoy con la serie “Cómo funciona el cosmos”.

Para empezar, todos sabemos que es la gravedad. Esa fuerza mágica descrita por la ciencia hace apenas unos siglos y que conocemos por experiencia desde que éramos primates antes de bajarnos de los árboles, es la causante de nos caigamos, nos aplasten los pianos que caen desde balcones, reentren los satélites de Starlink y que la Luna siga en su sitio.

Hay dos formas de ver el problema, la mecánica clásica (la física que estudiamos en el cole) y la mecánica relativista (esto ya requiere estudiar a Einstein), pero a efectos de lo que necesitamos saber, nos vale con la primera.

Para la mecánica clásica, la gravedad es una fuerza que aparece entre dos masas cualesquiera y que es más fuerte a más grande sean y más débil cuanto más separen y que tiene su formula asociada que me voy a ahorrar para no aburrir al respetable.

Según esta fórmula, la fuerza que soporta un señor vestido de cosmonauta en su casa de Zviozdni Gorodok (ciudad de las estrellas), cerca de Moscú, es de 9.81m/s2. Si te suena este numero es que estabas atento en clase. Pero si recalculamos la fuerza de la gravedad en ese mismo señor, y que ahora está a bordo de su estación espacial a 400 km de altura (vamos a redondear que es lo que les gusta a los físicos) tenemos que es de 9.23 m/s2. Recórcholis, la fuerza es casi la misma, ¿cómo es posible que el señor astronauta no caiga?

Ahí está la clave de porque decimos estar en órbita y en microgravedad y no es correcto decir en gravedad 0 o en ingravidez. Sabemos que lo de estar en órbita significa dar vueltas, a la Tierra en este caso, y es eso lo que realmente hace que el astronauta flote y la ISS (International Space Station) y no se precipite a tierra, porque caer, si cae.

La velocidad del astronauta cuando da vueltas es la clave del asunto.

Cuando lanzamos un cohete al espacio, la velocidad que alcanza no es para llegar antes. La necesidad de usar cohetes es, precisamente, para alcanzar lo que se denomina “velocidad orbital” o como lo llamaban los soviéticos “primera velocidad cósmica”, que varía según el planeta del que queramos escapar, y vale 3.02 km/s para la tierra (ojo, kilómetros por segundo o 10900 km/h). Es la velocidad que debe alcanzar un satélite o una nave espacial para no caer al suelo, es decir, para caer tan lejos, que la tierra ya se ha curvado y caer más allá.

La ISS viaja a 27700 km/h, por lo que, para llegar a ella, nuestro cohete tiene que ponerse a esa velocidad. La ISS no viaja a esa velocidad por casualidad. Esta es un compromiso entre la velocidad necesaria para no caer a tierra y no salir volando hacia las estrellas.

¿Por qué viajar a tanta velocidad? Para saber lo que experimentan los astronautas debemos imaginar dos cosas y después unirlas. Primero debemos imaginar que subimos a una montaña rusa en un vagón cerrado y sin ventanas, cuando llegamos a la caída principal notamos como las tripas nos suben. Si prolongásemos esta caída de forma indefinida, no pudiésemos ver el exterior de nuestro vagón y todo a nuestro alrededor cayese al tiempo (el boli del bolsillo, las monedas, las gafas, o un vaso lleno de agua), al cabo de un rato no podríamos saber si caemos o flotamos. Eso es exactamente lo que les pasa los habitantes de la ISS.

Ahora viene el segundo esfuerzo imaginativo. Supón que tienes un brazo hercúleo y lanzas una piedra… que demonios, ¡eres Hércules! así que lanzas directamente una nave espacial. Bien, lanzas la nave y como no has merendado hoy, al cabo de describir una bonita parábola, cae al suelo. A más fuerza le imprimes, más lejos cae.

Tipos de órbita
Orbita de newton. Wikipedia

Los lanzamientos a y b terminan en colisión contra el suelo, el c ha cogido tanta velocidad, que cuando empieza a caer al suelo, la tierra ya se ha curvado debajo de él, coincidiendo esta curvatura con la caída del objeto, por lo que ambas son paralelas, dando como resultado que el objeto cae continuamente y nunca toca el suelo. Es decir, estár en órbita. Pero ojo, seguimos estando dentro de la influencia de la gravedad terrestre. A 400 km de altura apenas hay diferencia, y la Luna, a sus 380000 km sigue estando dentro de esta influencia. Es más, esta, exactamente igual que la nave espacial, en órbita alrededor de la Tierra.

Lo que pasa es que la gravedad atrae a la nave y esta cae al suelo, pero va tan rápido que al caer, la tierra ya se “doblado” y la nave no “encuentra” el suelo, por lo que sigue cayendo y así indefinidamente. ¡ Chupaos esa terraplanistas!

Al imprimir aun más fuerza, la nave hará órbitas cada vez más grandes, separándose de la tierra cada vez más hasta llegar a la “segunda velocidad cósmica” o velocidad de escape, que es la necesaria para salir de la influencia gravitatoria de la tierra y ponernos en órbita alrededor del Sol. Esta es, para objetos que lanzamos “de un golpe”, no para cohetes, 11200 m/s (ojo otra vez, metros por segundo, 11,2 km/s) o de 40319.97 km/h.

Si combinamos la trayectoria y velocidad de caída, con los efectos de una caída infinita, tenemos que estar en orbita es exactamente lo mismo que decir que estamos cayendo de forma continua. Lo que ves en las imágenes de la ISS no es gravedad cero, es caer de forma continua.

tres tipos de caida libre
Estas personas están experimentando el mismo efecto. Solo el paracaidista es consciente de que cae al poder ver referencias en su entorno y apreciar cambios de altura. 1-Stephen Hawking (centro) experimenta gravedad cero durante un vuelo a bordo de un avión Boeing 727 modificado, propiedad de la Zero Gravity Corporation. Jim Campbell/Aero-News Network. 2-Ejército del Aire Ministerio de Defensa España. Escuadrón de Zapadores Paracaidistas. Paracaidista HALO HAHO. 3-Catherine Coleman en “ingravidez”. Pixabay.com

Asique ya lo sabes, cuando la luna se mueve, lo que hace es caer hacia la tierra. Su velocidad, de 28 días por órbita, es lo que hace que la caída no acabe en la Tierra, si no en el punto de partida y se repita el ciclo una y otra vez. No esta flotando en el espacio, esta cayendo en el espacio, igual que la Tierra cae al Sol y éste al centro de la galaxia. Pero no se mueve en línea recta, si no en “tiro parabólico”.

No es que una mano mágica o divina nos haya empujado así. Los procesos de formación de las estrellas, planetas y lunas, así como sus empujones y tirones gravitatorios entre ellos, han determinado las velocidades y posiciones que, al final de muchas peripecias, se quedan estabilizadas en las cómodas y organizadas orbitas que conocemos hoy y parecen hechas adrede para nosotros.

Mi consejo, cuando salgas y veas la luna o la ISS pasar por encima de tu cabeza, piensa que los galos no estaban tan equivocados, el cielo te está cayendo encima, pero afortunadamente, cae un poco más allá del borde del planeta.

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Polo de inaccesibilidad y el humano más aislado de la historia

La semana pasada se cumplió el 50 aniversario del primer alunizaje y la primera vez que nuestra especie pisaba otro cuerpo celeste. Como ya está todo contado de mil maneras, voy a tocar el tema de refilón, me voy a desviar del hilo normal del blog y voy a mirar hacia la tierra.

Cuando Armstrong y Collins estaban en la Luna eran las dos únicas personas en la superficie, tenían un pequeño planeta para ellos solos, como el principito, pero hubo alguien que estuvo más aislado aún.

Dentro de nuestro propio planeta hay puntos de difícil acceso que el 20 de julio de 1969, cuando Armstrong pisó la luna, habían sido explorados pocos años antes o no lo serían hasta años después.

No me voy a remontar a viejos exploradores como Colón, Elcano, Cook… solo en el siglo XX hay hazañas para llenar blogs enteros, pero para centrarnos un poco voy a repasar los polos de inaccesibilidad y puntos extremos del mundo. Los primeros son los puntos más alejados del mar o de la tierra, los segundos son los puntos récord de altura o profundidad, por ejemplo.

El polo sur geográfico se encuentra a unos 800 km de la costa antártica.

El polo sur fue alcanzado el 14 de diciembre de 1911 por Roald Engelbregt Gravning Amundsen, 35 días antes que la expedición de Scott. Amundsen levantó su campamento justo en el polo, llamado Polheim. Decidió dejar allí una tienda de campaña con una carta en su interior, que daría testimonio de su logro en el caso de que el equipo no pudiese regresar a Framheim. Si embargo, éste no era el punto de más difícil acceso de la Antártida. Este hito recae sobre el polo de inaccesibilidad, que se sitúa en las coordenadas 82°58′S 54°40′E (más o menos, según quien lo haya medido). Se encuentra a unos 3.718 metros sobre el nivel del mar, y es el punto del continente antártico más alejado del océano en cualquier dirección, y por tanto el más difícil de alcanzar. No coincide con el polo sur geográfico, del que le separan 878 kilómetros.

El punto de inaccesibilidad de la Antártida fue alcanzado por Yevgeny Ivanovich Tolstikov, un explorador soviético que comandó la tercera expedición soviética a la Antártida. La expedición estaba compuesta de 445 hombres y se desarrolló entre noviembre de 1957 y comienzos de 1959. Tan solo un pequeño equipo de 18 hombres alcanzó el polo de inaccesibilidad el 14 de diciembre de 1958, en un convoy de tractores antárticos, estableciendo una estación científica temporal, la base Polyus Nedostupnosti (Base Polo de Inaccesibilidad).

El asteroide 3357 Tolstikov, descubierto por el checo Antonín Mrkos el 21 de marzo de 1984, lleva el apellido de Yevgeny en su honor.

En 1967 llegó la 12ª Expedición Antártica Soviética y allí colocaron un busto de Lenin orientado en dirección a Moscú.

Busto de Lenin en el polo sur de inaccesibilidad

La base y el busto en 1965 / foto Olav Orheim / Norwegian Polar Institute

El busto está sobre un pedestal de madera colocado en el techo de la cabaña. Cuando el Equipo N2i del explorador británico Henry Cookson llegó al Polo de Inaccesibilidad, el 19 de enero de 2007, se encontró que toda la base estaba enterrada bajo la nieve, de la cual solo sobresalía apenas metro y medio el busto de Lenin.

El busto en 2008 / foto Stein Tronstad / Norwegian Polar Institute. Busto lenin cubierto de nieve

La montaña más alta de la Tierra, el Everest, fue coronada a las 11:30 del 29 de mayo de 1953 por el neozelandés Edmund Percival Hillary y el nepalí Tenzing Norgay. Mucho se ha hablado de este momento, pero se consiguió tan solo 8 años antes de que Gagarin llegase al espacio. Cierto es que los buenos de Tenzing y Edmund no tenían ni al OKB-2 (la oficina responsable de desarrollar la nave Vostok-1) ni los medios del programa espacial, pero lo hicieron (y regresaron).

Curiosamente el Everest, no es punto más alejado del centro de la tierra como cabría esperar de la montaña más alta. Este récord recae sobre el Volcán Chimborazo, en Ecuador, a 6384,4 km del centro de la tierra (la cima del Everest está a 6382,3 km), ¡2,1 Km por encima! Como la tierra esta achatada por los polos existe una diferencia de 21 km de radio entre ecuador y polos, por eso el Chimborazo es el más alejado del centro, pero no el que más alto sobre el nivel del mar. La competencia del Chimborazo más que con el Everest es con un vecino, el Huascarán, en Perú, que es el segundo punto más alejado del centro de la Tierra. El Huascarán es más alto que el volcán ecuatoriano, pero al estar algo más lejos del ecuador, se sitúa unos 40 metros por debajo de su «rival» ecuatoriano en el ranking de lugares más distantes del centro terrestre. Hasta el siglo XIX se consideraba al Chimborazo como la más alta montaña del planeta lo que produjo intentos de escalada durante los siglos XVII y XVIII.

Esta hazaña la consiguió Edward Whymper con los primos Louis y Jean-Antoine Carrel en 1880. Edward repitió la gesta en el mismo año, junto con los ecuatorianos David Beltrán y Francisco Campaña, por otra ruta, para acallar a los que dudaban de que lo hubiese conseguido.

El 3 de agosto de 1958, a las 11.15, el «Nautilus» se convierte en el primer barco que navega bajo el hielo del casquete del Polo Norte, comandado por William Anderson y tripulado por 115 hombres. El Nautilus, que sería el primer submarino nuclear, navegó más de 1600 km bajo el hielo para poder llegar a este punto extremo del planeta. Los rusos repetirían la hazaña con el K-3 Leninski Komsomol, también nuclear. El K-181, también soviético, viajó al Polo Norte del 25 de septiembre al 4 de octubre de 1963. Emergió en el polo norte en la mañana del 29 de septiembre. Los submarinistas instalaron un mástil con las banderas de la URSS y la Marina de Guerra justo en el punto geográfico del Polo Norte. Al estar sobre el hielo, estas marcas no permanecieron mucho tiempo en el polo norte, ya que el hielo se va desplazando.

Para que la marca permaneciera en su sitio, el 2 de agosto de 2007 el batiscafo ruso Mir-1, tripulado por el jefe de la expedición y conocido explorador polar Artur Chilingárov, tuvo el honor de plantar la bandera de Rusia en las gélidas aguas del Ártico a 4.261 metros de profundidad. La bandera está hecha de titanio para resistir las condiciones del fondo del océano ártico.

La bandera de titanio y la pinza del batiscafo. AP Photo/Association of Russian Polar Explorers Bandera de Titanio en el polo norte

Antes de esto se llegó al punto más profundo del planeta, en la fosa de Las Marianas. La primera expedición a Challenger Deep fue realizada por la Armada de los Estados Unidos en 1960 (con el oficial Don Walsh al mando), alcanzando una profundidad de 10.912 metros. Su máxima profundidad conocida son 10.994 metros en el extremo sur de un pequeño valle en su fondo, conocido como abismo de Challenger. Sin embargo, algunas mediciones llevan su punto más profundo hasta los 11 034 metros

Sin embargo, el punto más cercano al centro de la tierra probablemente sea el fondo del océano Ártico, en las cercanías del Polo Norte, a 6353 km (la Fosa de las Marianas, en comparación, está a 6366,4 km, unos 13 km más lejos. Aunque la fosa de las marianas tiene más agua encima, pasa lo que con el Everest, la forma achatada de la tierra le quita el puesto de lugar más cercano al centro de la Tierra a la fosa, en favor del lecho marino del polo norte.

Un año después de llegar al fondo de Las Marianas, el piloto militar Yuri Gagarin, se convertiría en la primera persona en alcanzar el espacio el 12 de abril de 1961. Aquí es donde empezamos a hilar con el título de la entrada. No sé si Gagarin se convertiría en el humano más aislado. Con un vuelo a 327 km de altura máxima, quizá sobrevoló zonas aisladas del planeta, como las que venimos comentando y momentáneamente se convirtió en la persona que más lejos había estado de otro ser humano. Recordemos que todas las llegadas a los puntos extremos que hemos comentado han sido en grupo (incluso la del batiscafo ruso, en el iban tres personas), pero nuestro amigo Yuri estaba solo. Su vuelo duró 118 minutos, pero la sensación tuvo que ser de inquietante soledad.

Después de todo esto, Armstrong llegó a la luna en 1969. No os cuento más, hay libros, películas, series… de todo. Aquí es donde nos encontramos el récord. Ya sabemos que los valientes Armstrong, Aldrin y Collins se alejaron de sus semejantes durante 3 días a casi 11 kilómetros por segundo. Llegar a 384400 km de distancia lleva su tiempo. Es cierto que llegados a este punto juegan en otra liga. No fueron los primeros en alejarse tanto, este honor corresponde a la tripulación del Apolo 8 que lo logró el 24 de diciembre de 1968 haciendo el mismo trayecto, pero esta es la hazaña que motiva esta entrada.

El Astronauta «Buzz» Aldrin, del Apollo 11, descendiendo la escalera del Módulo Lunar Eagle. La fotografía fue tomada el 20 de julio de 1969, por Neil Armstrong, quien, momentos antes, se había convertido en el primer ser humano en dar un paso en la Luna.

Y ahora es cuando llegamos al récord absoluto. La persona que más lejos ha estado nunca fue Al Worden, piloto del módulo de mando del Apolo 15 que entre el 30 de Julio y el 1 de agosto de 1971, mientras sus compañeros de misión hacían 3 excursiones por la Luna, él se quedó esperando en órbita durante 66 horas alcanzado una distancia de 3,597 km del humano más cercano, que eran sus dos compañeros en la luna. La ayuda más cercana que tenía el pobre Al estaba en la Tierra a 380.000 km de distancia. Para más claustrofobia, cuando pasaba por la cara oculta de la luna, el propio satélite impedía la comunicación con la tierra o con sus compañeros, que estaban en el lado visible.

Comunicarse con el lado oculto de la luna lo ha conseguido la Agencia espacial China en 2018 (47 años después) mediante el satélite Queqiao, que retransmite lo que le llega desde la cara oculta de la Luna a la Tierra.

Parece que después del Everest, la fosa de Las Marianas, el fondo del Ártico y la base Soviética del polo sur no nos quedaba nada, pero aún hay montañas que no se han escalado y otras que lo han sido bastante después de pisar la Luna. Por ejemplo, el Saser Kangri II, que se compone de dos picos (Occidente y Oriente) fue escalado por primera vez en 1984 (el Occidente) por un equipo indo-japonés, quienes en ese entonces, creían que el pico era más alto que el Saser Kangri II Oriente, y sólo posteriormente se determinó que el pico era más bajo que el Saser Kangri II Occidente, que tiene 7.518 metros de altitud. El Saser Kangri II Oriente fue escalado por primera vez por Mark Richey, Steve Swenson y Freddier Wilkinson el 24 de agosto de 2011, 42 años después del alunizaje.


Saser Kangri: Vyacheslav Argenberg

Si nos vamos a los más profundo, la cueva de Voronia, es la cueva más profunda (explorada a día de hoy). Se comenzó a explorar en 1960 hasta los 180 metros, un año antes de la proeza de Gagarin. El récord de profundidad establecido en el 2001 fue 1710 m, alcanzado por una expedición ruso-ucraniana. En el 2004 la exploración de la profundidad se incrementó con tres expediciones, cruzando la expedición ucraniana la marca de -2000 m por primera vez en la historia de la espeleología. En octubre de 2005, el equipo CAVEX se encontró una zona inexplorada, con más profundidad, confirmando que la profundidad de la cueva estaba, por entonces, establecida en 2140 m de profundidad, con una variación de ±9 m. En estos -2140 m comienza la zona inundada, pero en 2010-2012 se estableció un nuevo récord de bajada en los -2191 m. En 2013, Jesús Calleja, intento el descenso quedando en la cota -2080 m. De conseguirlo, habría sido la primera persona en estar en lo más alto y en lo más profundo (en tierra) del planeta.

53 años después del alunizaje, aún se exploran rincones de nuestro planeta. Es más, el pico Gangkhar Puensum en Bután con una altitud 7570 metros es la montaña más alta del mundo que nunca ha sido escalada. Y no tan altas, pero quedan más.

No sabemos mucho de la geografía de Ganimedes, Titán o Europa, poco más de las fotos que tenemos de sus superficies. Las curiosidades y la exploración de estas lunas promete ser muy interesante, como lo ha sido la de nuestro planeta.

Mi consejo, date prisa si quieres ser el primero en escalar alguna montaña o navegar algún rio indómito, o tendrás que buscar los nuevos polos de inaccesibilidad y lugares aislados en la Luna o en Marte.

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La cara oculta de la luna o acoplamiento de marea

El “acoplamiento de marea” es un fenómeno habitual que tiene un nombre muy científico y que consiste en lo que, comúnmente, vemos todas las noches, que la luna siempre nos muestra el mismo lado.

Probablemente sepas ya que esto se debe a que el periodo de rotación y traslación de la luna, son idénticos. Es decir, su día y su vuelta a la tierra, duran 28 días. Es común creer que el satélite no tiene movimiento propio, pues no lo percibimos, os recomiendo esta animación de Carlos Pazos de MolaSaber que es muy ilustrativo.

Quizá por la fuerza de la costumbre, no nos hemos preguntado a qué se debe este fenómeno. Quizá sentimos más curiosidad por saber cómo es la cara oculta que por saber la razón por la que no vemos la cara oculta.

Como dato curioso, cualquier parte del sistema solar es visible desde la tierra. En teoría y gracias a la rotación de los cuerpos, hemos podido ver los planetas, sus lunas, el sol y asteroides, antes que la cara oculta de la luna que, hasta 1959, no conseguimos ver. Por la misma razón, es el lugar indicado del sistema solar para hacer radioastronomía, ya que toda la luna actúa de pantalla ante las ondas de radio procedentes de la tierra.

Como decíamos, este fenómeno que oculta o muestra una cara de la luna se llama “acoplamiento de marea” y el nombre es de lo más indicado. Todos conocemos el efecto de la gravedad lunar en nuestros días de playa, en los que, si andamos despistados, se nos moja la toalla o se nos plantan 20 líneas de veraneantes delante del mar. Las mareas se producen por la gravedad lunar, y solar en menor medida, y éstas son las responsables del acoplamiento de marea. Bueno, técnicamente las mareas que la tierra produce en la luna, que también las hay.

No podemos ver las mareas en la luna (a simple vista) ya que no hay mares líquidos que “suban y bajen”, pero la tierra sólida (¿o debería decir la Luna sólida?) también sufre esa marea en las rocas que la componen. Esto se traduce en que la luna se abomba en dirección a la tierra por efecto de la marea, y se producen unos bultos en eje tierra-luna. Estos bultos deben desplazarse por la luna a medida que esta rota, pero como necesita un cierto tiempo para alcanzar el equilibrio (la luna rota más rápido que el bulto se mueve por la superficie), el bulto se desplaza ligeramente de este eje (por delante o por detrás en función del periodo de rotación y traslación del satélite). Finalmente, estos bultos desalineados, son masas que ejercen fuerzas de atracción que, simplificando, son las fuerzas que frenan la rotación de la luna poco a poco hasta que se consigue el acoplamiento y estas fuerzas desaparecen, al no seguir moviéndose los bultos respecto del eje tierra-luna.

No desesperes si no lo entiendes, aún no hemos dicho a qué se deben los bultos, sólo que existen. Entendemos su existencia porque vemos las mareas, podemos experimentarlo. La razón de la aparición de las mareas es que cada trozo de materia, tu y yo incluidos, experimentamos la fuera de la gravedad de la luna. Si pudiésemos encenderla y apagarla por arte de ciencia, lo notaríamos más, pero al vivir inmersos en su campo gravitatorio, no lo notamos porque no cambia. Sin embargo, cuando la tierra y la luna se mueven y rotan, sus posiciones cambian y por lo tanto la dirección a la que nos vemos atraídos. Puesto que las fuerzas se dirigen al centro de cada cuerpo (por simplificar, ya que el total es el efecto de la suma de fuerza de cada partícula hacia cada partícula de ambos objetos). Como consecuencia, todo lo que no está alineado en el eje que une ambos objetos ejerce fuerza hacia el eje comprimiendo todo desde ambos lados del eje hacia el eje, es decir generando por presión ambos bultos. Algo así como coger un globo de agua y apretarlo cerrando la mano, se hará una salchicha que saldrá por arriba y por debajo de nuestra mano, como los bultos de las mareas.

Además del fenómeno visible, se producen otros, como el alejamiento del satélite y la modificación de la duración de los días en la tierra. Pero eso es tema para otra entrada.

Los satélites cercanos a los grandes planetas son candidatos idóneos para presentar este fenómeno. Nosotros, sólo hemos experimentado visualmente el fenómeno en la luna, pero es muy común en el universo (me atrevo a decir, aunque la mayoría de los ejemplos que se conocen están en el sistema solar), por ejemplo, todas las grandes lunas de Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, la propia luna, Caronte con Plutón, mercurio con el Sol. Sí, también se da en planetas. Incluso Plutón con Caronte, es decir, de planetas con sus lunas. También se conocen casos fuera del sistema solar.

Grácias a Máximo Bustamante por prestarme su material para ilustrar esta entrada y otras partes de la web.

Mi consejo, sal a pasear esta noche, mira a la luna y piensa que no vimos su otra cara hasta 1959 y que, únicamente 27 astronautas la han visto en persona debido al acoplamiento de marea.

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