¿Qué nos enseñan los cosmonautas sobre el confinamiento?

Sharing is caring!

Estos días de confinamiento, en los que estamos viviendo una montaña rusa emocional, luchando contra el impulso de salir corriendo a la calle, hemos visto varias publicaciones sobre lo que los científicos y astronautas han vivido y como su experiencia nos puede ayudar.

No seré yo quien mejore lo ya escrito en estos artículos, pero sí que echo en falta algo de información que puede hacer que nuestros límites de confinamiento se hagan más grandes en comparación.

Las limitaciones más importantes que nos hemos encontrado, al igual que nuestros aventureros del cosmos, han sido no poder salir, al igual que ellos y convivir, en muchos casos, con otras personas de las que no puedes separarte lo suficiente para evitar conflictos.

Ambas experiencias están muy estudiadas, podréis leer en blogs y artículos de revistas, que la medicina que se ha usado desde las primeras misiones de larga duración ha sido la rutina.

Cuando los primeros cosmonautas soviéticos comenzaron sus estancias de larga duración en las primeras estaciones espaciales se les impuso una apretada agenda de trabajo y ejercicio que les dejase poco tiempo libre con el que distraerse en conflictos y preocupaciones. Investigación, ejercicio para mantener el cuerpo en las condiciones de ingravidez y evitar la pérdida de masa ósea, mantenimiento de la nave, comunicaciones, comer, asearse, dormir y un pelín, muy poco tiempo libre.

Todo eso dentro de una sola habitación.

Después se resolvió la parte psicológica del aislamiento. Celebrar pequeños logros con el resto de ocupantes, enfrentarse a las diferencias, mantener la convivencia para evitar hacer grupos… nada nuevo desde los años 70.

Seguramente piensas que esta gente está hecha de otra pasta. Puede, esta gente no tenía la opción de saltarse el confinamiento aun a riesgo de multa o de abrir una ventana para respirar aire no reciclado, aire natural. Si esto no es suficiente para que veas tu estancia en casa casi como un regalo, espera a ver el espacio con el contaban nuestros pioneros.

Como es sabido, cada kilo de masa que se pone órbita cuesta mucho, por lo que el tamaño siempre ha sido un lujo y las apreturas en el espacio han estado al orden del día. Vamos a repasar los espacios de confinamiento más increíbles de la historia de la astronáutica a ver si empiezas a ver tu casa como un sitio no tan agobiante.

Las primeras naves espaciales fueron las Vostok, de las que ya hablamos aquí, las dos primeras misiones fueron relativamente cortas, y la tercera fue la que empezó a explorar la resistencia de aparatos y cosmonautas. La Vostok 3, lanzada en junio de 1963, con Valeri Bykovski a bordo, duró 5 días. El espacio que Valeri tenía para vivir era de 3 m3, lo que era todo un lujo en la época, que tenía que compartir con sus víveres y agua. ¿Cuánto compras estos días para pasar 5 días? ¿Cuánto te ocupa? la Vostok debe tener la mitad de volumen que un aseo pequeño.

Interior de la Vostok
Interior de la nave Vostok. Moon Landing Hoax

Aun así, lo pasaron peor sus homólogos estadounidenses. Con cohetes operativos sensiblemente menos potentes que los soviéticos, sus naves eran aún más pequeñas.

Un poco antes de esto, en mayo de 1963, la NASA puso en órbita la nave Mercury 9 con L. Gordon Cooper, Jr. La Mercury ofrecía unos modestos 1,7 m3 para estar dentro. Afortunadamente “solo” paso en el interior de la nave 34.3 horas. Se decía que las Mercury eran tan pequeñas, que el astronauta no subía, se las ponía, como si de un traje espacial se tratase. Júzgalo tu:

Interior de las nave Mercury
Interior de la Mercury. He visto lavadoras más grandes que esta nave. No hay espacio ni para ponerse de pie. Este astronauta se rie del sindrome de la clase turista, cierto es que en ingravidez a él no de dolerá el culo. Wikipedia

El afortunado de Valeri contaba con 3 m3 para el solo. Gordon, con solo 1,7 m3. Pero la palma se la llevan los pobres ocupantes de las naves Gemini de la NASA. Las Gemini debían ser las sucesoras para 2 ocupantes de las Mercury. Eran algo más grandes, si, pero llevan al doble de tripulación y de víveres, claro. Con sus 2.55m3 cada astronauta tocaba a unos comodísimos 1.275m3 de espacio para el y sus víveres.

Interior de una nave Gemini
Asomandose al interior de una Gemini. Uncle Wiggly Photography

Mirándolo por el lado bueno, al menos podías hablar con alguien o turnarte para vigilar los instrumentos. Frank Borman y James A. Lovell (el del Apolo 13) pasaron nada más y nada menos que 13 días, 18 horas, 3 minutos, 1 segundo “vestidos” con esta nave, sin poder siquiera abrir la ventana para respirar.

Para que te hagas una idea, si la foto no es suficiente, un coche del segmento B, como un Seat Ibiza, tiene unos 2,8 m3 de espacio. Metete 13 días en tu coche, con un traje espacial, sin cambiarte de ropa y con todo lo que te vas a comer en esos días y pásalos sin bajar la ventanilla.

A partir de aquí ganamos en espacio, pero también alargamos las estancias, no se vayan a acomodar nuestros sufridos astronautas.

Con algo más de espacio contaron los astronautas del Apolo 17, que entre el 7 y el 19 de diciembre de 1972 pasaron un total de 12 días, 13 horas, 51 minutos, 59 segundos encerrados en la nave Apolo de 5,9 m3 Esto es un monovolumen grande, pero eran 3 ocupantes. Cierto es que contaban con el respiro del módulo Lunar, que aportaba otros 4.53m3 pero no todo el viaje contaron él.

Modulo Lunar. Podemos ver el espacio interior y la distribución para dormir. Estos, al menos, salian a pasear. Freepng.es

Después de las naves, pasamos a las estaciones espaciales, las primeras, las soviéticas Salyut (Saludo) tenían un volumen de 90 m3 que viene a ser algo menos de un piso de 45 m2. Aunque jugamos con más espacio, las estancias se alargan. Tres cosmonautas, Leonid Kizim, Vladímir Soloviov, Oleg Atkov, pasaron un total de 234 días en ella.

Salyut 4, acoplada a una soyuz. Tres ocupantes vivian en 45 metros cuadrados. Wikipedia

Después de las Salyut se lanzó la Skylab, que se lleva la palma en cuanto a espacio. Un solo cilindro de 350m3. Aquí se invirtieron las tornas y cuando la NASA dispuso de cohetes Saturno V de sobra, el más potente fabricado hasta la fecha, decidieron convertir la última etapa del propio cohete en una estación espacial tan grande, que se podía correr dentro. Aunque paso más de 2200 días en órbita, estuvo habitada poco más de 170 días en tres expediciones distintas.

Astronautas en el Skylab corriendo por las “paredes”. Discovery

Después empezaron los récords de volumen y estancias. Aunque la Mir (Paz) soviética contaba con más módulos que la Skylab de la NASA, su volumen era inferior, de 300 m3 el cosmonauta Valery Polyakov, pasó un total de 437 días (acompañado por otros cosmonautas que iban rotando de dos en dos) de forma ininterrumpida. Este sigue siendo el récord de permanencia en el espacio de una persona de forma continua. Nosotros llevamos 32 días encerrados y, yo al menos, he salido 3 veces a comprar y otras muchas a bajar basura. Incluso me ha dado el sol en la cara cuando he salido a la ventana o he esperado en la cola del super para pasar. Valery, con su rutina, ejercicio y trabajos, pudo hacerlo. Nosotros también somos capaces.

Después de esto, ya en la Estación Espacial Internacional (ISS) solo se ha hecho una estancia de larga duración. En este caso contamos con 931.57 m3 donde el estadounidense Scott Kelly y el ruso Mikhail Kornienko pasaron 340 días con otros 4 astronautas y cosmonautas que iban rotando. Este experimento es curioso, por que Scott tiene un hermano gemelo, también astronauta, que se quedó en tierra y se pudo comparar los efectos de la ingravidez en gemelos.

¿Sigues pensando que está mal en casa? Mira esta imagen de la Soyuz cargada de equipaje. Muchas tripulaciones se han pasado 2 diás en esta postura hasta alcanzar la Estación Espacial Internacional.

Tres cosmonautas a bordo de la Soyuz
Soyuz hasta los topes. El viaje hasta la estación espacial dura 6 horas, antes duraba 2 días. NASA

Si no quieres perder la cabeza durante el confinamiento, leenos y distráete amigo cosmotourista.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *