Hazañas en el cosmos: Apolo 13, 2ª parte

En la parte anterior de este articulo dejamos a los astronautas del Apolo 13 camino de la Luna, en una nave averiada y pensando que hacer.

En la posición donde están, la luna ya tira con su gravedad de la nave, por lo que se decide llegar hasta la Luna y usar la inercia para dar la vuelta. La gravedad lunar nos hará girar y la velocidad hará que no sea capaz de atrapar la nave y ésta pueda salir lanzada hacia la Tierra (con una pequeña ayuda).

Decidida la estrategia, hay que enfrentarse al resto de problemas. La energía y el oxígeno. El problema del oxígeno se puede “posponer” usando la otra nave que tenían a su disposición. El módulo lunar.

La arquitectura de la misión (los pasos a seguir para el alunizaje) había previsto el uso de dos vehículos. El módulo de mando (junto al módulo de servicio que son el cilíndrico y el cónico de la imagen de abajo) para el viaje y el módulo lunar para el descenso (el que tiene forma de araña). En total 4 partes con funciones diferentes, de la que solo regresará una, el módulo de mando. De los tres viajeros, uno se quedaría solo en la órbita en el módulo de mando, mientras los otros dos bajarían a la Luna en el módulo lunar.

Esquema de las naves Apolo, en este caso El Odyssey y el Aquarius, a su vez con todas sus etapas.
Las 4 partes de la nave Apolo 13 que se dirigia a la Luna. AndrewBuck/Cosmotour

Afortunadamente para la tripulación del Apolo 13, ya que no bajarían a la superficie de la luna, podían usar el módulo lunar de bote salvavidas, pero solo para el viaje, ya que la única parte diseñada para reentrar en la atmosfera sin achicharrarse era el módulo de mando.

Dicho y hecho, la tripulación apaga el modulo de mando para ahorrar energía (con las pilas de combustible sin combustible, solo quedan las baterías) y se mudan al módulo lunar, pero aparece otro problema. El módulo lunar estaba preparado para dar soporte vital a dos hombres durante dos días, pero iban a ser tres durante 4 días. ¿Cuál era el punto débil? Los filtros de CO2. Los filtros se saturaban antes de los previsto y subía el nivel de CO2. En el módulo de mando tenían filtros, pero no eran compatibles unos con otros. A nadie se le había ocurrido una situación así.

La recreación del momento en que empezó a solucionar el problema es uno de los grandes momentos del cine y que ha generado muchas parodias en series de televisión.

Fotograma de la pelicula Apolo 13

“Hay que hallar la manera de que esto, encaje en el agujero de esto, utilizando estas cosas”
Famosa escena de la pelicula Apolo 13 en la que explican el problema los ingenieros de la sala.

El éxito de las misiones espaciales se debe en gran parte a todas las mentes brillantes que participan en el proyecto. En esta misión, los teléfonos de empresas, centros de experimentación, universidades y laboratorios, estaban al rojo vivo. La escena recrea como los ingenieros de las empresas que habían diseñado las naves, Rockwell International para el módulo de mando y Grumman Aircraft Engineering Corporation para el módulo lunar, intentan encajar dos piezas que hacen lo mismo, pero nada tienen que ver la una con la otra. Es como querer encajar la batería de un móvil en otro de otro fabricante… pero jugándote la vida y a contrarreloj. Y por supuesto con el material disponible en la nave… no puedes usar otras cosas ni hacérselas llegar.

Conseguir hacerlo es una proeza, dar las instrucciones correctas a los astronautas para que lo repliquen, es otra. ¿Cuántas veces las instrucciones escritas y con dibujos te han sacado loco? ¿Has intentado explicar a tu padre como se manda un e-mail por teléfono? Imagina lo mismo, sin fotos de wasap, ni dibujos, ni videoconferencia, solo explicando las cosas por radio.

Bien, los ocupantes del Apolo 13 fueron capaces de filtrar el aire con este montaje, ahora queda la segunda parte, ahorrar energía. Para ello apagaron todo, excepto lo vital, incluido el ordenador de navegación. El modulo de mando se apagó por completo, algo que nunca se había hecho antes en vuelo, y con la poca energía disponible “arrancarlo” de nuevo no se podía hacer de forma normal, por lo que hubo que desarrollar nuevos procedimientos para ello y sobre la marcha.

El ahorro de energía hizo bajar la temperatura a 4 ºC, lo que aumentaba el riesgo de condensación de agua sobre los componentes eléctricos. Afortunadamente, los sistemas si estaban preparados para esto.

¿Llegamos ya?, pues no. Todavía quedan dos momentos clave, la separación de las partes de la nave que no necesitamos y la reentrada en la atmósfera. La primera se complicaba ya que, debido a la explosión en el módulo de servicio y la falta de energía, la separación de éste del módulo lunar, no se conseguiría. Podemos ver lo que le pasó a Gagarin por algo similar.

Para solventar esto se recurrió, de forma ingeniosa, a un grupo de 6 ingenieros de la universidad de Toronto especialistas en mecánica orbital y ondas de choque. Con un plazo de 6 horas, calcularon como presurizar la conexión de ambas naves y usar el aire a presión para separarlas, del mismo modo que lanzas un chicle soplando. Lo malo del método es que solo había una oportunidad, debía salir bien a la primera.

El equipo que trabajó en ello, nuca supo que eran los responsables de esto. Se les dijo que personal de CalTech o el MIT repasaría sus cálculos. Después se les reconoció su labor, aunque no fue hasta 40 años después cuando, a los que aún vivían, se les concedió una medalla por el Canadian Air and Space Museum.

Y ahora la reentrada, una vez nos hemos separado de las partes inservibles de la nave espacial, podemos ver los daños de la explosión. Estas fotos se usarían después para investigar el accidente.

Modulo de servicio del Apolo 13
El modulo de servicio (que sufrio la explosión) visto desde el modulo de mando tras la separación. En la parte derecha se parecia que falta el «capó».

Al otro lado del motor es donde estaba la nave donde viaja la tripulación y justo pegado a este cilindro esta el escudo térmico que debe protegerlos al reentrar. La explosión ha podido dañarlo, pero es imposible verlo desde la nave. Van a realizar una maniobra a ciegas.

El escudo esta entre el Módulo de servicio y el módilo de mando, pegado a este último. En la foto anterior los daños en el módulo de servicio

Esta maniobra se hace más angustiosa debido a que mientras la nave frena en la atmosfera, es imposible comunicarse con ella, solo se puede esperar unos minutos que se hacen interminables, mas en una situación así, ante la duda de que pueda fallar el escudo térmico.

142 horas y 54 minutos después del despegue, unos 6 días y medio después, el Apolo 13 amerizaba, como las anteriores misiones, en el Pacífico. Se había salvado la situación, gracias a ingenieros, físicos, personal de tierra, entrenamiento y quizá, solo quizá, un poco de suerte.

3 respuestas a «Hazañas en el cosmos: Apolo 13, 2ª parte»

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