Ráfagas rápidas de radio ¿señales extraterrestres?

Según publicó el 9 de septiembre la agencia Xinhuanet, el Radio Telescopio de 500 metros de Apertura Esférica (FAST en inglés), captó en pocos días entre agosto y septiembre, más de 100 Ráfagas Rápidas de Radio. ¿Qué son y qué tienen de interesante?

Radio Telescopio de Apertura Esférica (FAST). XINHUANET

Las Ráfagas Rápidas de Radio o FRB en inglés, son un fenómeno astrofísico de gran energía que emite muy rápido en ondas de radio. Por ello se pueden detectar, aunque provengan de fuentes muy lejanas. El problema es que duran muy poco, del orden de milisegundos.

Las primeras señales FRB se detectaron en 2007 y su origen sigue siendo un misterio. Se encontraron mientras se analizaban datos de púlsares. Aunque son muy energéticas en origen, cuando alcanzan la tierra tiene la misma fuerza que la transmisión de un móvil desde la luna. Hasta ahora se habían registrado unas 100, por lo que su número total conocido debe rondar las 200.

El problema que tenemos, de entrada, es que se conocen casos aislados. Desde que se encontró la primera, se han dispuesto más medios para registrar otras, pero no tenemos datos como para generar una hipótesis consistente sobre qué las causa.

Lo que es seguro es que todas las ráfagas provienen de fuentes fuera de la galaxia. De todas las que se han registrado, tres provienen de fuentes repetitivas, lo que permitirá, estudiando más casos, consolidar alguna hipótesis de su origen.

Sin entrar en detalles sobre su duración e intensidad, es cierto que puede haber multitud de fuentes naturales que las generen, pero también existe la posibilidad de que sean de origen tecnológico, es decir, de una civilización extraterrestre.

Según publican The Astrophysical Journal Letters (ApJL) las ráfagas rápidas de radio podrían usarse para propulsar una vela de luz. ¿Qué es una vela de luz?

Unos de los impedimentos que tenemos para viajar a sitios lejanos es la velocidad que podemos alcanzar. Si queremos acelerar más tiempo, necesitamos más combustible y para tener mas combustible, necesitamos cohetes mas grandes que lo puedan llevar y a su vez más combustible para llevarlo… y, en cualquier caso, da igual lo grande que sea el cohete, el combustible se acabará y dejaremos de acelerar.

Vela Laser, en este caso (Breakthrough Starshot).

Si en lugar de combustible nos propulsamos con una vela, no necesitamos llevarlo con nosotros, además, en el espacio no hay rozamiento, asique un viento constante nos da una aceleración constante, por lo que en unos años, tendríamos objetos viajando a un cuarto de la velocidad de la luz.

Tenemos un gran problema, que en el espacio no hay viento, tal y como lo conocemos. Realmente si que hay un viento, el viento solar, que no son más que pequeñas partículas emitidas por el Sol. El problema es que este viento se debilita con la distancia, por lo que solo vale para impulsar una vela (como la de los barcos, pero de materiales mas molones y aspecto de papel de aluminio) y solo vale para alejarse del Sol.

No parece muy apropiada para salir del sistema solar, para eso tenemos otras velas que funcionan con la luz solar (idéntico problema) o con láseres proyectados desde la tierra. Esta solución es óptima, podemos generar el láser que queramos sin preocuparnos por el peso, ya que el equipo esta en tierra, apuntamos a la vela, disparamos y, ¡et voila!, empuje sin combustible.

Aunque te chirríe en la cabeza, se puede cambiar el láser, por una Ráfaga Rápida de Radio y, con un material adecuado, causa el mismo efecto.

Por supuesto no es lo mismo una luz que otra, ni una frecuencia que otra, y aquí viene lo inquietante, los parámetros de las Ráfagas Rápidas de Radio coinciden con los óptimos para propulsar una vela de luz… (¿o de radio?). Y el hecho de que sean rápidas y focalizadas refuerzan esta teoría.

Si quisiésemos impulsar una vela de luz, apuntaríamos el láser, máser o lo que sea, y dispararíamos a la vela, solo si fallamos, el haz seguiría hasta otro planeta (que esté en su misma línea), por eso no se detectarían demasiadas, ni serían de gran duración, no se gasta energía disparando a la nada…

Aunque es inquietante, es solo una teoría. Necesitamos más datos para saber de que se trata. Mi consejo, si miras al cielo esta noche (o de día, quien sabe) sonríe, quizá salgas en las fotos que un velero estelar está haciendo de camino a nosotros.

Serie Hazañas en el cosmos. Capítulo primero: Gagarin

El 12 de abril de 1961 a las 07:55 UTC, despegaba de Baikonur la Vostok-1 (Восто́к en ruso, Este, como el punto cardinal, en español). La Vostok era la primera nave espacial tripulada por un hombre puesta en órbita. El afortunado humano, subido a hombros de gigantes, que miró la tierra desde fuera por primera vez fue Yuri Alekseyevich Gagarin (Ю́рий Алексе́евич Гага́рин). Nuestro amigo Yura, en el primer vuelo tripulado al espacio, ya sufrió los contratiempos de hacer algo que no se había hecho hasta entonces.

Yuri Gararin en el traje de presión. (pngimg.com)

La nave había sido probada en varias ocasiones, incluso con animales vivos que habían vuelto del espacio. Yura, a pesar de la preparación, no tenía mucho que hacer. Los soviéticos habían automatizado la nave de forma que el piloto solo tendría que coger los mandos en caso de fallo del sistema (el panel de control estaba bloqueado y Yura llevaba un sobre cerrado con la clave de desbloqueo)

La Vostok 1 era una nave de dos partes, la esfera, o módulo de descenso y el cilindro o módulo de instrumentación.
Vostok spacecraft.jpg – Wikimedia Commons

El vuelo fue “corto”. 1 hora y 48 minutos, una órbita a la tierra. 169 km de altura mínima y 327 de máxima. A 169 km de altura existe rozamiento con la atmosfera (y mucho más arriba también), no estamos completamente en el vacío del espacio.

La órbita se había planificado de forma que el decaimiento (esto es ir cayendo poco a poco debido al rozamiento con la atmosfera) produjese una reentrada en 10 días (de ahí la importancia del rozamiento que comentábamos antes), tiempo que aguantaría el sistema de soporte vital de la nave, pero la órbita alcanzada finalmente lo hubiese retrasado a 20 días, por lo que, si los motores no hubiesen encendido, la reentrada de «emergencia» que debería haber sido un mecanismo de seguridad, no hubiese funcionado y los viveres para 10 días no habrían bastado para llegar a los 20 que hubiese tardado en caer.

Todo el vuelo se desarrolló según lo previsto. La nave se componía de 2 módulos, el modulo de descenso, en que va el piloto, y el módulo de instrumentación, donde están los motores, combustible, baterías… A la hora de volver a casa, la nave debe separarse, pues el modulo de descenso debe ser más ligero para frenarse más con la atmosfera, además de tener una forma definida para esta maniobra. En este caso se trataba de una esfera. La separación se hace con la nave en perpendicular a la dirección de avance, de forma que ambas partes se separen y no colisionen una con la otra en la reentrada.

Y este fue el punto que falló. Los módulos estaban unidos por unos umbilicales para pasar energía, datos y mantener el control desde el módulo de descenso al módulo de instrumentación. La separación no se produjo completamente, uno de los umbilicales no se rompió según lo previsto y ambas naves comenzaron el descenso juntas, unidas, pero no pegadas.

Yuri notó el movimiento irregular y fuertes giros. Transmitió a control que todo iba bien, pues supuso que este contratiempo no era peligroso para el desarrollo de la misión. El descenso continuó hasta que el calor de la reentrada, por encima de los 1000 ºC fundió el umbilical separando ambas partes cuando estaba encima de Egipto. A pesar de las 8-10 g (8 a 10 veces su propio peso) que soportó, Yuri no perdió la consciencia.

A 2500 metros de altura, Yuri se eyecta de la cápsula, terminando el descenso en paracaídas. En aquel momento se consideraba más seguro hacerlo así en vez de llegar al suelo dentro de la cápsula.

Yuri se convierte, oficialmente, en el primer hombre en salir al espacio, y volver, por los pelos, para contarlo.

Existe una película rusa, “Gagarin, el primero en el espacio” que refleja este vuelo de forma muy cuidada. La película no escatima en efectos especiales. Si podéis verla en ruso subtitulada, mejor.

Como anécdota, Yuri, justo antes de la ignición, dijo Поехали! (Poyejali!, o ¡vámonos!). Desde entonces, Poyejali es una de las formas de brindar que tienen los rusos.

Cada 12 de abril se celebra el día de la cosmonáutica o la Noche de Yuri en conmemoración de este vuelo. Es una fecha acordada por las Naciones Unidas y siempre se hacen actividades relacionadas con el mundo de la cosmonáutica.

Mi consejo, no te lo pierdas si tienes ocasión de asistir.

Evento en Peñascosa

Os dejamos las fotos del último evento realizado en Peñascosa, cerca de Alcaraz. Esta vez, no fuimos capaces de fotografiar nada nuevo, ya que nos centramos en objetos Messier muy débiles para la cámara. En compensación os dejamos otras imágenes del aquel día:

Cosmotour.es
Cosmotour.es
Cosmotour.es
En esta ocasión preparamos bien la velada, que se alargó hasta bien entrada la noche. (Cosmotour.es)
Cosmotour.es

La noche fue perfecta para la observación, ya que no había luna. Aunque pudimos observarla brévemente unos 20 minutos tras la puesta de Sol, cuando la luna, también se puso.

Esta foto no corresponde a esa noche, ya que luna se puso cuando aún clareaba, una noche perfecta para la observación. (Beatriz Medina Rodado)

Lo que si pudimos ver de la luna antes de que se pusiese fue algo como esto:

Foto realziada con cámara. (Beatriz Medina Rodado)

Es una pena no tener fotos, pero pudimos ver, entre otras maravillas, la nebulosa del anillo y la galaxia whirlpool. que no se llama así por los electrodomésticos, es la galaxia remolino.

¡Os esperamos en el próximo evento!

Choques entre satélites

La posibilidad de un choque entre dos satélites siempre está ahí. El espacio es muy, muy grande y caben muchos satélites. La posibilidad de choques es mínima, teniendo en cuenta que las orbitas están a alturas diferentes y no suelen cruzarse. Bueno, cruzar si, a diferente altura, más bien no suelen intersecar, es decir, se cortan en el mismo punto.

Aún así existen unas distancias de seguridad para evitar estas colisiones, que no solo acaban con los satélites siniestrados, si no que además llenan la orbita de pequeñas “balas” a 27000 km/h que además no tienen control y pueden producir otros accidentes en cadena.

Evitar esto es muy importante, más aún cuando se esta llenando la orbita de miles de satélites (como ya comentamos aquí). Cuando estos satélites acaban su vida útil o fallan, o se quedan sin combustible para maniobrar, quedan en su órbita hasta que caen, con suerte, o se quedan allí para siempre.

Satelite de la constalación Starlink de SpaceX
Satélite Starlink de SpaceX, al fonde se ve un «hermano de éste». (Spacenews.com)

Todo esto no es nuevo, pero lo que si es nuevo es que una agencia de la importancia de la Agencia Espacial Europea (ESA por sus siglas en inglés), tenga que maniobrar para esquivar un satélite, en este caso de la constalación StarLink de Space X, de la que ya hemos hablado un par de veces (aquí y aquí)

trayectoria de colisión satrlink SpaceX y aeolus ESA
Trayectorias y punto de aproximación de ambos satélites. (Spacenews.com)

Según hemos sabido por el portal Spacenews, la ESA ha publicado una serie de twits para comunicar que ha maniobrado un satélite para evitar una colisión. Aunque es muy de película, esto sucede más veces de los que nos creemos.

El afectado ha sido el satélite Aeolus, construido para la observación de la tierra con fines científicos, en especial atmosféricos. El otro artefacto involucrado es, según la ESA, el Starlink 44.

El incidente se ha dado a conocer el 3 de septiembre, aunque el aviso llegó antes. Se puso en conocimiento de SpaceX y ante el aumento de la probabilidad de colisión hasta el umbral de decisión, se decidió hacer la maniobra.

Aunque según citan, la probabilidad de colisión era de 1 entre 50000 en el momento del aviso, esta aumentó hasta 1 entre 1000 y la seguridad es lo primero.

Ni la ESA ni SpaceX han dado más datos al respecto y no sabemos cuánto se han aproximado entre sí. Pero quien si puede darnos datos al respecto es SOCRATES, no el filósofo, si no la Satellite Orbital Conjunction Reports Assessing Threatening Encounters in Space (un acrónimo impecable). SOCRATES se dedica a monitorizar los que hay en espacio de modo civil. Seguramente las agencias espaciales tienen sus propios medios, pero este se puede consultar.

Al parecer, según esta web, el máximo acercamiento de ambos fue de 4 km a una velocidad de 14.4 km/s. Según esta web han existido acercamientos más “peliagudos” a tan solo 65 metros…

La constelación Starlink, o la parte que hay en órbita, ya ha alcanzado su altura de servicio, por lo que sus orbitas estarán mejor controladas. En los próximos meses SpaceX va a deorbitar un par de satélites para verificar el funcionamiento de sus motores.

La enseñanza de todo esto es que una alerta se ha tramitado mediante unos correos electrónicos y una maniobra, pero no existen protocolos de comunicación entre empresas y agencias para evitar estos choques y el tráfico de satélites va en aumento.

Cuidado, yo soy pro satélites, no me quejo, es bueno que prolifere la industria espacial, pero es cierto que falta una regulación internacional y una forma de comunicarse. Hay catálogos diferentes para numerar los objetos en órbita, como ejemplos, el USA 240, el COSMOS 1358 o el NORAD 13161. También hay lanzamientos secretos (que se pueden ver fácilmente) y cargas secundarias, es decir, un satélite que viaje junto a otro más grande o un satélite que lanza otro satélite tiempo después, intentando eludir a los aficionados que los detectan y describen sus orbitas.

Otro gran problema son las últimas etapas de los cohetes que se quedan en órbita… Teniendo en cuenta que el 90% de lo que “flota” ahí fuera, son residuos o satélites apagados, no hay a penas control sobre la mayoría de los artefactos peligrosos, y esta cifra irá en aumento.

Cuando recorres 42000 km cada 90 min, acercase a 4 km de otro satélite es mucho. Si pensamos que entre uno y tres vehículos espaciales pueden estar ocupados por astronautas al mismo tiempo en órbita, es un riesgo que no merece la pena tomar.

Mi consejo, esta vez para la comunidad internacional, es crear un punto SIG-SAT de satélites y pagar la tasa para su posterior recogida a cargo de una agencia o empresa privada que cobre por ello, el espacio es infinito, pero el espacio útil de la órbita no, y dentro de poco querremos usarlo como turistas, con algo de seguridad, claro.